Ir a ver el Mundial 2026 sale una fortuna y el precio para Argentina rompe todos los récords
Un informe de The Economist reveló que los tickets para la Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá están entre los más caros de la historia. La reventa, encima, empujó los valores a cifras que dejaron a más de un hincha con la ñata contra el vidrio.
Ver el Mundial 2026 en persona se transformó en un lujo al alcance de muy pocos. Según un informe de The Economist, las entradas para la Copa del Mundo que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá ya marcaron un récord por su nivel de precios. La situación pegó fuerte entre los fanáticos, porque seguir a Argentina o a cualquier candidata al título puede costar muchísimo más de lo que costaron citas mundialistas anteriores.
De acuerdo con el análisis, los boletos para la fase de grupos rondaron los 200 dólares en promedio, mientras que para la final la tarifa mínima llegó a 2.030 dólares. La FIFA cambió por completo el sistema de venta y tomó el control total del ticketing, con precios dinámicos que suben cuando la demanda aprieta. A eso le sumó un mercado oficial de reventa con una comisión del 15% para comprador y vendedor, una fórmula que disparó todavía más los valores.
El impacto se sintió también en la reventa, donde algunas localidades para la final llegaron a relistarse por hasta dos millones de dólares. Para los hinchas de Brasil, por ejemplo, ver los tres partidos de la fase de grupos podía trepar a unos 3.800 dólares. En el caso de Cabo Verde, que debutará en una Copa del Mundo, el monto rondaba los 1.000 dólares. El informe compara este escenario con la lógica del espectáculo en Estados Unidos, donde el acceso a grandes eventos suele quedar reservado para bolsillos muy holgados.
Pero la jugada de la FIFA no salió como esperaba. Newsweek informó que los precios empezaron a caer en las semanas previas al inicio del torneo, tanto en la web oficial como en plataformas secundarias. El partido inaugural de Estados Unidos frente a Paraguay bajó más de un 30% en el último mes, y en territorio estadounidense el promedio de reducción llegó al 24%. En algunos encuentros, la rebaja superó el 50%, una señal clara de que la demanda no respondió como se proyectaba.
La baja en la venta de entradas también golpeó al turismo y la hotelería. Según la American Hotel and Lodging Association, un 80% de los operadores en mercados estadounidenses reconoció reservas por debajo de lo esperado, mientras que en Kansas City el porcentaje trepó a entre 85% y 90%. En Nueva York, el titular de la asociación hotelera, Vijay Dandapani, aseguró que casi la mitad de los hoteles no vio un salto importante en las reservas y calculó una merma superior a los 100 millones de dólares en ingresos por habitaciones.
Los especialistas consultados apuntan a dos problemas centrales: una demanda sobreestimada y una mala ejecución en la distribución de boletos. Scott Friedman, conductor de Ticket Talk, fue tajante: "FIFA sobrestimó la demanda y esto les está costando caro. Los precios fueron demasiado altos en los 104 partidos, fue un desastre completo, y se verán obligados a bajarlos mucho en los próximos 30 días". Mientras tanto, la organización sigue ofreciendo remanentes en su sitio oficial, con miles de localidades todavía disponibles y un clima de incertidumbre que deja a más de un hincha mirando de lejos lo que promete ser el torneo más exclusivo de la historia.