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Un problema viejo que vuelve a embarrar todo

Canales de riego: otra vez la basura gana la pulseada

Cada vez que se limpia y vuelve el agua, el mismo drama reaparece en San Juan. Entre controles flojos, poco presupuesto y falta de conciencia, los canales siguen recibiendo residuos de todo tipo.

Canales de riego: otra vez la basura gana la pulseada

Los canales de riego principales siguen siendo, para muchos desaprensivos, una salida fácil para tirar basura y sacarse el problema de encima. La postal se repite una y otra vez y hoy volvió a quedar en evidencia cuando el Departamento de Hidráulica tuvo que intervenir en Calle Vidart y 7 para retirar un colchón del cauce. La escena, bien sanjuanina y tristísima a la vez, muestra que el problema está lejos de resolverse.

El asunto tiene varios frentes abiertos. Por un lado, las sanciones para quienes arrojan residuos son escasas y casi nunca se aplican, salvo que la persona sea sorprendida en el momento. La Policía puede labrar una contravención, pero si no hay flagrancia, la basura sigue su camino hasta el final del canal o del ramo. A eso se suma que los controles en los ramos no alcanzan y que cada organismo mira una parte del problema, pero nadie termina de hacerse cargo del todo.

En la cadena aparecen Medio Ambiente, Hidráulica y los municipios. El primero no cuenta con normativa específica para pequeños generadores de residuos, sino para grandes generadores bajo la Ley 1114. Hidráulica hace recorridos con sus celadores, aunque la cantidad de personal no sería suficiente para cumplir una función de vigilancia permanente. Y los municipios, que también tienen responsabilidad sobre los canales secundarios, suelen escudarse en la falta de presupuesto mientras el agua se sigue tratando como un problema y no como un bien valioso.

La provincia tiene dos puntos críticos donde termina buena parte de la mugre arrastrada por los cauces. Uno está en 9 de Julio, cerca de Las Chacritas, donde finaliza el Canal Benavidez. El otro se ubica en Pocito, en Zonda Norte, adonde llegan los residuos del Canal Céspedes. En cada monda de canales hay que poner cientos de miles de pesos para limpiar lo que otros tiraron sin ningún reparo. Se sacan toneladas de plásticos, pero también electrodomésticos viejos, motores y otros desechos que contaminan y complican todavía más el panorama.

En esta pelea de años aparece el doctor Ernesto Cortinez, que viene insistiendo hace más de 35 años y hasta fue varias veces a la Defensoría del Pueblo. Sin embargo, la situación sigue casi igual que al principio. El profesional advirtió que por los canales circulan residuos tóxicos que terminan en las fincas y en los cultivos de hoja, donde algunos componentes pueden ser absorbidos y afectar la salud. Además, los nylon y otros restos degradan la tierra y dejan una huella que cuesta muchísimo revertir.

Si uno mira para atrás, esta historia no es nueva ni por asomo. Ya en tiempos de la colonia, cuando San Juan de la Frontera era una ciudad pequeña, los residuos también iban a parar a los canales. En aquellos años circulaban cueros, sangre y vísceras de animales, lo que generaba una enorme cantidad de moscas, según relatan escritos históricos. Hoy cambian los elementos, pero la costumbre de ensuciar el agua parece seguir viva, como si nada.

La salida de fondo, al menos para los canales principales, sería el entubamiento. Esa obra impediría que la gente arroje residuos al cauce, pero el costo es altísimo y vuelve a chocar con la realidad económica. El Canal Benavidez llegó a estar en carpeta entre 2017 y 2020, y hasta se habló de una licitación para el primer semestre de 2021. En ese momento se estimó un valor de unos 70 millones de dólares, aunque todo quedó en anuncios y cuentas sobre el papel.

En paralelo, la crisis hídrica metió al agua en la agenda pública y dejó en claro que el cuidado del recurso no es un detalle menor. Ahorrar, usar bien y no contaminar deberían ser parte de una misma enseñanza. Por eso, el tema también debería tener más lugar en las escuelas, para que las nuevas generaciones entiendan que ensuciar un canal o desperdiciar agua es ir contra la vida misma. Mientras tanto, la esperanza es que, de una buena vez, todos los actores se sienten a trabajar en serio y no esperen a la próxima monda para volver a contar la misma historia.

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