El reclamo por el abandono vial se expande en distintas provincias argentinas
Mientras se frenan obras clave en la Ruta 40 sanjuanina, otras provincias endurecen sus quejas por el mal estado de las rutas nacionales y la falta de respuestas de Nación.
El mal estado de las rutas nacionales y la parálisis de obras empezó a juntar bronca en varios rincones del país. Cada provincia suma su propio reclamo, pero el problema es el mismo: caminos rotos, mantenimiento ausente y proyectos que quedaron en el aire. En San Juan, la situación pega fuerte por la detención de trabajos sobre la Ruta 40, un corredor que es clave para la conexión con Mendoza y para la vida diaria de muchísima gente.
En Santa Fe, la preocupación creció con fuerza en las últimas semanas. Legisladores y funcionarios salieron a marcar el avanzado deterioro de rutas nacionales vitales para la producción y la salida portuaria. Incluso, el Senado provincial aprobó un pedido formal para que el Gobierno nacional informe cómo está Vialidad Nacional en lo operativo y en lo presupuestario. Según datos difundidos allí, más del 50% de los corredores nacionales santafesinos está en mal estado, con baches profundos, banquinas destruidas y falta de señalización.
En Salta, el panorama tampoco da respiro. Desde Vialidad Provincial advirtieron que transitar por sectores de la Ruta Nacional 9/34 implica un riesgo permanente por el deterioro extremo de la calzada y las ondulaciones peligrosas del asfalto. Además, remarcaron que varias obras estratégicas quedaron prácticamente frenadas por la falta de financiamiento nacional y por demoras en los pagos a las empresas contratistas. La sensación, en más de un tramo, es que el abandono ya se volvió rutina.
La reacción también fue fuerte en La Pampa, donde más de 70 intendentes de distintos espacios políticos firmaron un documento conjunto para exigir obras urgentes. Allí cuestionaron los recortes destinados al mantenimiento vial y recordaron que las rutas nacionales son esenciales para la conectividad, el traslado sanitario, la producción y el comercio regional. Con tono firme, advirtieron que el deterioro no solo complica la vida cotidiana, sino que también eleva el riesgo de accidentes en el interior del país.
En ese contexto, varias provincias empezaron a rechazar la idea de provincializar rutas nacionales mediante el DNU 253/2026, al entender que sería trasladar responsabilidades sin asegurar recursos para sostener obras y mantenimiento. Mientras tanto, San Juan se mete de lleno en el conflicto por la paralización de los trabajos sobre un tramo estratégico de la Ruta 40 Sur, entre Cochagual y Tres Esquinas. La obra quedó frenada por falta de pagos nacionales a las contratistas y ya provocó despidos en la construcción, con certificados impagos desde septiembre, según denunciaron desde la UOCRA local.
El escenario, así, ya no es un problema aislado de una provincia. Se trata de un reclamo federal que crece, se endurece y deja una postal preocupante: rutas detonadas, obras paradas y familias que sienten de lleno el golpe económico y social. En San Juan, como en otras provincias, la pregunta es la misma y cada vez suena más fuerte: ¿cuándo van a aparecer respuestas concretas?