El Banco Central achicó al mínimo el swap con China tras la presión de Washington
El Gobierno avanzó con la cancelación de una parte clave del acuerdo con China, en medio de la estrategia de Estados Unidos para correrse con fuerza sobre la economía argentina.
El Banco Central ya devolvió más de 4.300 millones de dólares al Banco del Pueblo de China y le queda apenas un saldo de unos 675 millones para cerrar por completo el tramo habilitado del swap de monedas por 19 mil millones de dólares. Ese monto sigue apareciendo en las reservas brutas, aunque en los papeles tenga un efecto más estadístico que real, porque no está disponible para usar. La maniobra no mueve la aguja de las Reservas Internacionales brutas ni de las netas, pero sí le recorta al Central unos 4.400 millones de dólares de liquidez, un colchón clave para intervenir en el mercado cambiario o para atender la demanda de divisas del Tesoro.
Detrás de esta jugada aparece la presión de Estados Unidos, que había puesto como condición bajar la dependencia de China para respaldar el programa económico de Javier Milei y Luis Caputo. Primero lo marcó Mauricio Claver-Carone, cuando advirtió que "ningún acuerdo con el FMI termine prolongando esa línea de crédito". Después, el propio secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue más directo durante su visita a Buenos Aires en abril de 2025 y sostuvo que Argentina "debería cancelar" el swap. La presión se hizo sentir todavía más en plena campaña legislativa, cuando el Tesoro norteamericano intervino de manera directa en el mercado oficial de cambios para apuntalar la estabilidad y mejorar el escenario del oficialismo libertario.
En ese contexto también se abrió la negociación de un swap por 20 mil millones de dólares entre el Banco Central Argentino y el Tesoro de EE.UU., del que se activaron unos 2.500 millones y luego fueron reintegrados antes de fin de año para evitar problemas legales a Bessent y a los funcionarios que participaron de la operación. Esa ayuda quedó presentada como un aporte del Fondo de Estabilización Económica, aunque nunca terminó de quedar claro cómo iba a funcionar. A diferencia del acuerdo con China, ese swap no se contabiliza dentro de las reservas del Banco Central.
Bessent fue, además, uno de los funcionarios más duros con la relación entre Argentina y China. Llegó a decir que Javier Milei estaba "comprometido con sacar a China de la Argentina", que Washington quería "frenar la influencia china" en Argentina y en toda América Latina, y que "no queremos otro estado fallido o liderado por China en América Latina". El primer swap entre el BCRA y el BCP se firmó en 2009, luego hubo otro acuerdo en 2014 y un complemento a fines de 2015. Con el paso de los años, esos convenios se renovaron hasta llegar a un intercambio por 130 mil millones de yuanes renminbi (CNY) y una activación especial por 35 mil millones para sostener el mercado cambiario argentino.
Según los datos oficiales, en el momento de la activación esos fondos equivalían a 18 mil millones de dólares computados como reservas internacionales y otros 5.000 millones de dólares usados para cubrir la demanda en el mercado oficial de cambios. En abril del año pasado, la gestión de Santiago Bausili renovó el total del swap por un año y desde entonces empezó el camino de cancelación. El propio Banco Central informó que "el tramo mencionado se desactivará por completo a mediados de 2026". Los últimos estados contables muestran que al 31 de diciembre los fondos utilizados habían bajado a CNY 7.000 millones y al 14 de enero pasado a CNY 4.600.000.000, con vencimientos escalonados durante 2026. Traducido al tipo de cambio de este viernes, el uso del swap quedó en apenas 675 millones de dólares, sobre un total de 46.186 millones que informa el BCRA, con 19.084 millones de dólares que siguen figurando nominalmente en las reservas internacionales.
La cancelación no toca el nivel de reservas brutas ni las netas que publica a diario el Banco Central, porque para ese cálculo se descuenta toda la línea de crédito. Donde sí pega de lleno es en las reservas líquidas, que son el verdadero poder de fuego del organismo para defender el peso. Y ahí está el punto sensible: por cumplir con el pedido de la administración de Trump, ese margen ahora se achicó en 4.400 millones de dólares.