Casposo vuelve a producir en Calingasta y promete mover fuerte la economía sanjuanina
Después de años frenada, la mina Casposo retomó la actividad con una inversión que supera los USD 15 millones. La apuesta de Austral Gold trae empleo, trabajo para proveedores locales y una nueva etapa para la minería en San Juan.
Después de varios años en pausa, Casposo volvió a ponerse en funcionamiento en Calingasta y el movimiento se sintió con fuerza en toda la zona. La reactivación, impulsada por Austral Gold Ltd., marca un cambio importante para la minería sanjuanina. No se trata solo de volver a sacar producción: también vuelve a girar la rueda del empleo y de los proveedores locales. En total, la empresa destinó más de USD 15 millones entre exploración y reacondicionamiento de planta.
Con esa inversión, el proyecto apunta a producir cerca de 120.000 onzas de oro equivalente y a generar exportaciones por unos 60 millones de dólares en 2026. Además, la mina no solo trabajará con su propio mineral, sino que también procesará material de terceros, algo que la convierte en un verdadero hub regional. Esa modalidad le da aire a otros desarrollos y aprovecha una infraestructura que ya está instalada.
La reapertura tuvo respaldo político y empresarial de peso. Estuvieron el gobernador Marcelo Orrego y el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, además de referentes de la compañía como Eduardo Elsztain, Stabro Kasaneva y Rubén Femenía. También participaron Gustavo Fernández y Juan Pablo Perea. En representación de Calingasta, la presencia fue más acotada: asistieron la concejal Patricia Castillo, Diego Ossa y Jorge Dávila. Un dato que no pasó desapercibido fue la ausencia del intendente Sebastián Carbajal, algo que ya se repite en actos mineros de importancia en el departamento.
El acto también mostró el respaldo del entramado minero que opera en San Juan. Hubo representantes de Barrick Gold, Los Azules, El Pachón y Hualilán, además de referentes de la CASEMICA y varios proveedores calingastinos. Entre ellos estuvieron Adolfo Ibazeta, Alfredo Amiín y Oscar Gallardo. La presencia de ese ecosistema deja en claro que cuando una mina se mueve, el impacto se siente mucho más allá del yacimiento.
La reactivación de Casposo implica más de 300 puestos de trabajo entre directos e indirectos, con un 99% de mano de obra sanjuanina. A la par, la firma lanzó una nueva campaña de exploración para confirmar recursos y buscar nuevas zonas mineralizadas. Ese paso es clave para estirar la vida útil del yacimiento, hoy estimada entre 6 y 7 años. En el acto, Orrego remarcó: "La minería tiene que ver con mejorar la vida de la comunidad. La ganancia de un gobierno es que haya más empleo, más valor agregado y que la gente elija vivir acá".
También habló Elsztain, que recordó que el proyecto viene siendo trabajado desde hace más de una década y defendió la idea de mantener el recurso en movimiento. Femenía sumó que la intención es producir con una mirada moderna, sosteniendo el empleo y el desarrollo regional bajo estándares ambientales y de seguridad exigentes. Por su parte, Lucero destacó que operaciones como esta tienen un efecto directo en las comunidades y muestran que la minería puede generar resultados concretos sin tanta vuelta. En un contexto internacional favorable para los metales, Casposo vuelve a escena y le mete nuevo impulso a la economía de San Juan.