El Ballet de Capital conmovió en el Panamericano de Sordos con una puesta sin música
La compañía municipal presentó una coreografía pensada para acercar al público a la experiencia de las personas con discapacidad auditiva y dejar una fuerte enseñanza sobre inclusión.
En medio del Panamericano para Personas Sordas, San Juan no solo fue escenario de deporte: también hubo lugar para una propuesta artística que tocó fibras íntimas. El Ballet Estable de la Municipalidad de Capital presentó una coreografía sin música, con la idea de invitar a mirar el arte desde otro lugar. La puesta buscó que el público sintiera, aunque sea por un rato, cómo se vive la danza cuando el sonido no está presente. Y la respuesta fue de esas que dejan huella.
La profesora del elenco, María Melisa Robles, contó que el desafío fue grande tanto para los bailarines como para quienes estaban mirando. "Trabajamos para transmitir emociones sin el recurso habitual de la música. Fue una experiencia distinta que nos obligó a repensar cómo comunicamos desde el cuerpo", señaló. La obra se armó en apenas 15 a 20 días, desde la convocatoria hasta la presentación final, pero el grupo supo resolverla con oficio y sensibilidad. Con más de dos décadas de trayectoria, el ballet adaptó su lenguaje para estar a la altura de un evento internacional cargado de significado.
Además, los integrantes incorporaron herramientas de accesibilidad, entre ellas nociones básicas de lengua de señas, que también se integraron a la escena. Ese gesto sumó cercanía y reforzó el mensaje de bienvenida hacia el público participante. "La idea no era solo mostrar una coreografía, sino generar conciencia. Queríamos que la gente se lleve una experiencia que invite a reflexionar sobre la inclusión y la diversidad", agregó Robles. Así, la intervención artística se metió de lleno en el espíritu del campeonato y dejó una idea bien clara: la igualdad también se construye desde la cultura.