Milei pierde terreno en el Gran San Juan y la mayoría ya mira hacia otro rumbo
Un sondeo realizado por Ethos Consultora muestra un clima áspero para el Gobierno nacional: crece la desaprobación, se enfría la confianza y casi seis de cada diez sanjuaninos piden un cambio.
Un relevamiento exclusivo de Ethos Consultora, hecho durante abril en el Gran San Juan, dejó una foto incómoda para la Casa Rosada. La medición marca una imagen negativa dominante sobre Javier Milei, caída de confianza y una clara inclinación hacia un cambio de rumbo. Eso sí, el panorama no es parejo: según la edad, los ingresos y la situación laboral, las opiniones se acomodan de manera bien distinta.
El dato más fuerte aparece en la evaluación personal del Presidente. Un 48% dice tener una imagen mala de Milei y casi un 15% la califica como muy mala. En conjunto, cerca de dos tercios lo miran con rechazo. Del otro lado, un 34% lo valora positivamente y apenas un 1,8% lo ubica en el casillero de muy buena imagen. Pero la grieta generacional es clarita: entre los jóvenes de 16 a 24 años el respaldo trepa al 64%, mientras que en los mayores de 64 el rechazo pega fuerte, con apenas 4% de imagen positiva y 48% negativa.
En los grupos intermedios la tendencia también se inclina hacia el desgaste. Entre los de 25 a 44 años, la valoración negativa supera a la positiva, y en el segmento de 45 a 64 años el rechazo se endurece todavía más. En otras palabras, el Milei que entusiasma a una parte de los más jóvenes no es el mismo que ven quienes vienen bancando más años de laburo, cuentas y subas que aprietan el bolsillo.
Cuando la encuesta pregunta por la situación del país, el panorama se vuelve todavía más áspero. El 75,7% considera que el país está mal y el 15,4% dice que está muy mal. Apenas un 7,6% cree que la cosa va por buen camino. Traducido sin vueltas: más de nueve de cada diez sanjuaninos ven un escenario de crisis. No hay mucho margen para maquillar ese resultado.
La confianza en el Presidente es otro punto sensible. El 42,8% afirma que no confía en Javier Milei y un 21,7% admite que directamente perdió la confianza. Sumados, esos números dejan un 64,5% de distancia con el mandatario. En la vereda opuesta, el 20,4% dice confiar mucho y el 15,1% sostiene que ahora confía, lo que da un respaldo total del 35,5%. El corte por trabajo muestra otra diferencia marcada: entre los ocupados se concentra buena parte del apoyo, mientras que jubilados y pensionados exhiben el nivel más alto de desafección, una señal que no pasa desapercibida en un sector golpeado por el ajuste.
La mirada hacia adelante también viene partida al medio. Un 42,5% cree que el país estará mejor o mucho mejor dentro de un año, pero un 40,5% piensa todo lo contrario. El ingreso familiar termina de inclinar la balanza: entre quienes están por debajo de la línea de pobreza, el pesimismo manda con un 62% que espera un escenario peor. En cambio, entre los que superan esa línea, el optimismo gana terreno y un 53% imagina mejoras. La lectura es cruda: en el Gran San Juan, el futuro se ve distinto según cómo llegue cada uno a fin de mes.
Si la pregunta es electoral, la respuesta también pega fuerte. El 59,5% optaría hoy por un cambio de gobierno, mientras que el 32,4% prefiere la continuidad de Milei. El 8,1% todavía no se define. Entre los más jóvenes, el oficialismo conserva ventaja, pero desde los 25 años en adelante el pedido de recambio crece sin freno. El vínculo entre confianza y voto queda clarísimo: quienes todavía respaldan al Presidente quieren que siga, y quienes ya no le creen, o nunca le creyeron, apuntan a otro camino.
La responsabilidad por la crisis económica también dejó una señal pesada. El 37,9% culpa a todos, sin demasiadas distinciones, pero al sumar a quienes señalan al gobierno actual, casi el 60% considera que la gestión nacional tiene al menos parte de la carga. La idea de la herencia todavía existe, pero ya no alcanza para sacar al Presidente del centro de la escena. Y como cierre, la aprobación de gestión lo deja más claro todavía: 37,1% aprueba y 62,1% desaprueba. En San Juan, el humor social viene áspero y el oficialismo nacional quedó, por ahora, contra las cuerdas.