Morón marcó un límite: 20 años de prisión por abuso sexual cometido desde la pantalla
La Justicia bonaerense consideró que la violencia digital también puede configurar acceso carnal. El caso abre una discusión clave y deja un mensaje contundente para todo el país.
El Tribunal Oral Criminal N° 4 de Morón dictó una condena de 20 años de prisión contra Orlando Tristán Novillo, en una resolución que ya se lee como un punto de quiebre en la Justicia argentina. El acusado, que además estaba preso en el penal de Florencio Varela por hechos similares, fue hallado culpable de abuso sexual contra una menor a través de medios digitales. Los jueces Carlos Roberto Torti, Rodolfo Castañares y Verónica Vanesa Gerez entendieron que el acceso carnal no exige necesariamente contacto físico. El fallo, sin vueltas, sacude fuerte por el alcance que puede tener de ahora en más.
De acuerdo con la sentencia, Novillo sometió a la víctima a un verdadero cautiverio psicológico y digital durante tres años. Para lograrlo, usó perfiles falsos y amenazas con difundir imágenes íntimas, con el objetivo de quebrarla y obligarla a realizar actos sexuales frente a una cámara. La investigación, llevada adelante por la UFI N°5 de Morón, describió una maniobra de manipulación feroz que empezó cuando la nena tenía apenas 12 años. El caso también dejó al descubierto que el hombre la extorsionó para conseguir datos de las tarjetas de crédito de sus padres y llegó a hacer más de 120 operaciones comerciales desde la cárcel.
El calvario terminó en 2023, cuando la víctima pudo contar lo que pasaba a su profesora de danza, después de un intento de suicidio marcado por la presión de las amenazas. A partir de este fallo, la Justicia dejó asentado que usar la tecnología para someter a un menor a maniobras sexuales sobre su propio cuerpo puede recibir la pena más alta del Código Penal. En criollo: el daño digital también cuenta, y mucho.