Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.delsurdiario.com/a/81727
Industria en alerta

Las textiles sanjuaninas no levantan cabeza y crece el miedo por más suspensiones

En las fábricas trabajan a media máquina y el gremio mira con preocupación el avance de las importaciones, que golpea de lleno a la producción local.

Las textiles sanjuaninas no levantan cabeza y crece el miedo por más suspensiones

La actividad textil en San Juan pasa por un momento bien delicado. Por ahora no se registraron despidos masivos en lo que va del año, pero el freno en las plantas y las suspensiones encendieron las alarmas entre trabajadores y empresarios. A eso se suma la presión de las importaciones, que desde el sector señalan como uno de los factores que más está complicando el panorama.

El secretario general de la Asociación Obrera Textil (AOT), Sergio Olivares, explicó en diálogo con radio Mil20 que, a diferencia de 2024, por el momento se logró esquivar una nueva tanda de cesantías. "En este año todavía no hemos sufrido, gracias a Dios, ningún tipo de despido, a menos que haya alguno ocasional por una cuestión puntual", sostuvo. De todos modos, recordó que el año pasado fue mucho más duro: "A mediados de año hubo 50 o 60 personas despedidas y después, a fin de año, entre 20 y 30 más".

Hoy el cuadro sigue lejos de ser tranquilo. "No ha habido despidos, pero sí suspensiones. Las empresas están trabajando al 40 o 50% de su capacidad productiva, y es un panorama que no es alentador", remarcó Olivares. En la provincia funcionan unas seis fábricas, entre grandes y pymes, que emplean a cerca de 800 trabajadores bajo el mismo convenio. La baja actividad obliga a ajustar por todos lados: en algunos casos se reducen jornadas, como pasó en una de las firmas más grandes durante Semana Santa, y en otras se recortan gastos operativos al mínimo.

El dirigente también contó que varias empresas dejaron de contratar servicios externos y ahora esas tareas las absorbe el propio personal. "Ya no contratan seguridad privada, ni personal de limpieza o mantenimiento. Esas tareas las hace la misma gente", señaló. Desde el gremio intentan acompañar sin trabar más la situación, aunque admiten que no es sencillo. "Sabemos que no corresponde que un maquinista salga a cortar el césped, pero está difícil la situación y tratamos de no poner palos en la rueda", dijo. Mientras tanto, en las plantas se vive un clima de incertidumbre: "De 10 telares están andando 4 y los demás estamos limpiando", graficó.

La preocupación también pasa por las desvinculaciones que ya se dieron en otros momentos, que suelen golpear primero a los empleados con menos antigüedad. "Generalmente son los más nuevos, ayudantes. Sacar a un maquinista con experiencia es muy difícil porque después cuesta mucho formar a alguien en ese oficio", explicó. Y sobre la competencia extranjera, Olivares fue claro: puede ayudar a bajar precios, pero sin controles termina pegando de lleno en la industria local. "Tiene que haber un control, porque si hay una importación indiscriminada y todo es barato, no hay empresas que aguanten", advirtió. En ese escenario, dejó una frase que resume la preocupación del sector: "El hilo se corta por lo más delgado, que son los trabajadores".

Te puede interesar

Últimas noticias

Ver más noticias