En San Juan, cada vez más familias hacen la compra con tarjeta y pagan solo el mínimo
Desde Amas de Casa del País advierten que el consumo se achica fuerte: menos carne, más compras chicas y un regreso obligado al almacén de barrio.
La plata no alcanza y eso ya se nota de lleno en la mesa de los sanjuaninos. Laura Vera, presidenta de Amas de Casa del País, habló con Radio Mil20 y pintó un panorama bien duro: muchas familias están comprando alimentos con tarjeta de crédito y después apenas cubren la cuota mínima. La cuenta, claro, termina pegando más adelante.
"En los supermercados mucha gente paga con tarjeta de crédito y terminan pagando la cuota mínima", advirtió Vera. Y fue más allá al describir una rueda que no afloja: la gente se endeuda para comer hoy y después arrastra ese gasto durante meses. En palabras simples, se consume ahora lo que después habrá que pagar con el bolsillo ya más flaco.
En San Juan volvió con fuerza la compra del día a día, esa de pasar por el almacén y llevar apenas lo justo. "La gente compra cada vez menos cantidad. Van al almacén y piden lo justo para el día: un poco de carne molida, dos papas, una cebolla", explicó. También crece la venta de productos sueltos, como fideos o harina, algo que hace tiempo no era tan común en los barrios.
"Hay almacenes donde ya venden por mil pesos de fideos sueltos. También crece el pedido de aceite fraccionado", agregó. Mientras tanto, los supermercados e hipermercados sienten menos movimiento, con clientes que buscan alguna promo, estiran las cuotas o directamente recortan la compra. La escena se repite en varios puntos de la provincia y refleja un ajuste que no da tregua.
Otro dato que preocupa es la baja en el consumo de proteínas, sobre todo de carne vacuna. Los precios empujaron a muchas familias a reemplazarla por opciones más baratas como fideos, arroz o papas. "Las proteínas son lo que más ha subido. Entonces la gente termina consumiendo más carbohidratos porque es lo que le alcanza", señaló Vera.
El clásico fiado también viene en retroceso. Según contó, hay almacenes que ya dejaron carteles avisando que no pueden seguir vendiendo de esa manera porque ellos mismos están ahogados por los costos. "El almacenero también está sobreviviendo. Le aumentan los servicios, tiene gastos y no puede sostener más deuda", sostuvo. En ese contexto, el consumo se achica, los salarios quedan cortos y la frase final de Vera resume todo: "Hoy la gente compra lo que puede, no lo que necesita".