Lo frenaron con lo robado y se hundió más con una amenaza brutal
Un joven fue interceptado en la calle con elementos sustraídos de un auto y terminó aprehendido. Para colmo, delante de la Policía, amenazó al dueño del vehículo y quedó todo grabado.
Un procedimiento policial en Capital terminó con un detenido que, en vez de calmarse, se metió solo en un problema todavía más grande. Todo arrancó cerca de las 2:30 de este jueves, cuando efectivos del Cuerpo Especial de Vigilancia, a cargo del oficial ayudante Edgar Herrera y el cabo primero Lucas Villalba, patrullaban la zona de calle Mendoza y Pedro de Valdivia. Allí detectaron a un joven con una actitud llamativa, que llevaba una prenda envolviendo distintos objetos, según informaron fuentes policiales a Telesol Diario.
Al entrevistarlo, el sujeto se mostró alterado y los uniformados decidieron hacerle un palpado de urgencia. Ahí apareció lo que intentaba esconder: un gato mecánico marca Renault y un auto de colección rojo, con la inscripción "FAMOUS CAR", guardado en su caja de exhibición. El sospechoso fue identificado en la Policía como Santiago Martín Araya Herrera (22), con antecedentes penales, y quiso zafar diciendo que había encontrado todo en un contenedor de basura. Pero esa versión duró poco.
Mientras avanzaba el procedimiento, los policías vieron un Renault Clio estacionado sobre calle Mendoza, muy cerca del lugar donde había sido localizado el joven. Una de las puertas estaba entreabierta y, al ubicar al dueño, este confirmó que justamente de ese auto le habían sacado los elementos. Con ese dato, el vínculo quedó clarísimo y Araya Herrera fue aprehendido por hurto.
Pero la historia no terminó ahí. En presencia del damnificado, el joven lanzó una amenaza directa que complicó todavía más su situación: "Cuando salga te voy a quemar la casa". La frase fue registrada en video por personal policial y sumada a la causa. Ahora el expediente quedó caratulado como hurto simple y amenazas, en un caso que dejó una postal bien clara: lo agarraron con lo robado en la mano y, lejos de frenarse, terminó empeorando todo delante de la Policía.