Un yacimiento de San Juan entra en la cuenta grande de la carrera espacial
Morgan Stanley puso la lupa sobre cinco mineras que pueden mover la aguja en el negocio espacial. Entre ellas aparece Teck Resources, con el proyecto La Coipita en Calingasta.
La movida espacial no empieza solamente en las plataformas de lanzamiento ni en los laboratorios de punta. Antes de que un cohete vuele o un satélite entre en órbita, hace falta algo mucho más terrenal: minerales críticos extraídos de la tierra. En ese mapa global, Morgan Stanley ubicó a cinco compañías mineras que aparecen como piezas decisivas para la industria del espacio. Y una de ellas tiene presencia en San Juan.
Las firmas señaladas son MP Materials, Almonty Industries, Freeport-McMoRan, Alcoa y Teck Resources. Esta última opera el proyecto La Coipita en Calingasta, un rincón sanjuanino que ahora gana peso en una discusión mucho más grande. El informe marca un cambio de mirada: durante años, los inversores siguieron de cerca a las empresas aeroespaciales, pero dejaron en segundo plano a quienes aportan la materia prima. Sin esos insumos, no hay tecnología que aguante.
El documento remarca que el corazón de esta cadena está en tres grupos de recursos: cobre, aluminio y tierras raras. El cobre es clave por su conductividad térmica y su uso en motores de cohetes y sistemas de energía en condiciones extremas. En ese rubro, Teck Resources y Freeport-McMoRan tienen un rol fuerte a nivel mundial. Además, Teck también produce galio, un elemento usado en radares de alta precisión.
El aluminio aporta ligereza y resistencia, dos condiciones que en la ingeniería aeroespacial no se negocian. Ahí aparece Alcoa, reforzando el valor de ese metal en una industria que busca cada vez más eficiencia sin sumar peso de más. Y las tierras raras completan el cuadro: son fundamentales para componentes electrónicos y sistemas de energía de alta precisión. En ese terreno, MP Materials quedó bien posicionada en la lectura del banco.
El informe también deja una advertencia clara: si la economía espacial sigue creciendo, la presión sobre la oferta de minerales críticos va a ser cada vez mayor. Eso abre oportunidades, sí, pero también mete tensión en la cadena de suministro. El desafío pasa por asegurar fuentes sostenibles, bajar la dependencia de ciertos países y fortalecer el procesamiento de materiales estratégicos. En ese escenario, la minería deja de ser una actividad de siempre y pasa a jugar fuerte en las industrias del futuro.