Rodrigo Robles puso en valor el legado de Francisco y dijo que sigue marcando el rumbo
El sacerdote sanjuanino recordó al Papa argentino y resaltó su mensaje de cercanía, humildad y compromiso social, en medio de un mundo atravesado por conflictos.
Al cumplirse el primer aniversario de la muerte de Papa Francisco, el sacerdote sanjuanino Rodrigo Robles repasó el enorme impacto que dejó el primer pontífice argentino. En una charla radial, lo definió como una figura que dejó "una huella imborrable no solo en la Iglesia, sino en todo el mundo". Para Robles, no fue un Papa más: fue alguien que habló simple, vivió simple y llegó hondo. Y eso, en tiempos tan revueltos, no pasa desapercibido.
El cura destacó que Francisco fue "el Papa del mundo", por la fuerza de sus mensajes y por la coherencia entre lo que decía y lo que hacía. "Sus palabras eran sencillas, pero muy profundas, y su forma de vivir nos marcó muchísimo", señaló. También remarcó que uno de sus grandes aportes fue insistir con la idea de una "Iglesia pobre para los pobres", con el Evangelio en el centro y la mirada puesta en los más vulnerables. "No se trata de excluir, sino de poner en el centro a los que más lo necesitan", explicó.
En esa línea, Robles subrayó los gestos de humildad que Francisco mostró desde el arranque de su papado, al sostener hábitos sencillos y correrse de varios protocolos tradicionales para estar más cerca de la gente. "Fue el Papa de los gestos, de abrazar al que sufre, de estar cerca del que más lo necesita", afirmó. Además, recordó su llamado permanente a "salir a las periferias", no solo como un concepto geográfico, sino también social y existencial, empujando a la Iglesia a meterse de lleno en las realidades más postergadas.
El sacerdote también puso el foco en dos textos claves de su pontificado: Laudato Si", dedicada al cuidado del ambiente, y Fratelli Tutti, centrada en la fraternidad y la convivencia entre los pueblos. "Hoy ese mensaje es más actual que nunca, en un mundo convulsionado y con guerras", sostuvo. Para Robles, el legado de Francisco sigue vivo y exige compromiso de todos, no solo de los dirigentes, sino también de cada persona en su vida diaria. "Dejó la vara muy alta, sobre todo en lo social", cerró, con gratitud y la convicción de que su enseñanza todavía interpela fuerte.