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Clásico caliente en Núñez

Boca pegó primero y Paredes dejó una postal que explotó en el Monumental

El Xeneize se llevó un 1-0 bravo ante River en un Superclásico cargado de fricción. Leandro Paredes metió el penal decisivo y después hizo un festejo que no pasó desapercibido.

Boca pegó primero y Paredes dejó una postal que explotó en el Monumental

El Superclásico volvió a dejar claro que no hay margen para la tibieza cuando Boca Juniors y River Plate se cruzan en el Monumental. Fue un partido áspero, intenso y con ese clima que se siente en la tribuna y también en la cancha. El Xeneize se quedó con un triunfo clave por 1 a 0, de esos que pesan mucho más que tres puntos.

En gran parte del primer tiempo, el trámite fue cerrado, con más roce que juego y con cada pelota disputada como si fuera la última. Cuando parecía que el descanso llegaba sin emociones fuertes, apareció la jugada que cambió todo: penal para Boca en tiempo de descuento. La responsabilidad cayó en Leandro Paredes, que no titubeó y la clavó con precisión, arriba, imposible para el arquero.

Después del gol, llegó la escena que hizo ruido en todo el país. Paredes corrió hacia un costado, se llevó las manos a las orejas y tiró el clásico gesto del Topo Gigio, bien mirando a la gente local. Un festejo desafiante, con sello propio, que le puso todavía más picante a una noche ya cargada de nervios. En San Juan y en cada rincón futbolero, la imagen ya empezó a dar que hablar.

En el segundo tiempo, River salió con orgullo a buscar el empate, empujó con centros y acumuló llegadas, pero se encontró con una defensa de Boca firme, ordenada y con mucho temple. El local insistió, aunque cada intento chocó contra la solidez visitante. El cierre terminó desatando la fiesta del lado azul y oro, porque no fue solo una victoria: fue un golpe anímico fuerte, de esos que quedan guardados en la memoria del clásico.

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