Otra firma textil y de marcas deportivas pidió concurso en medio del vendaval importador
Fantome Group se sumó a la lista de empresas golpeadas por la caída de ventas, el aumento de costos y la presión de los productos del exterior. El cuadro se agrava en un sector que viene perdiendo terreno a paso firme.
La crisis industrial sigue dejando nombres pesados en el camino. Ahora fue el turno de Fantome Group, la firma que fabrica Reebok, Kappa, Kevingston y Cheeky, que se presentó en concurso preventivo para intentar reordenar sus números y seguir en pie. La empresa apuntó de lleno contra el ingreso irrestricto de importaciones, al que definió como una "competencia diabólica".
Según la presentación judicial, la compañía viene arrastrando bajas ventas, suba constante de insumos, energía y salarios, además de una presión impositiva que no da respiro. En ese cuadro, sostuvo que el concurso es "la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada". La situación no es menor: en la base de deudores del Banco Central figuran cerca de 33 cheques rechazados por unos 45 millones de pesos.
La firma opera desde 2018 en Villa Devoto y llegó a tener hasta 120 trabajadores en su mejor momento. El golpe más fuerte, según explicó, llegó en 2020, cuando Kevingston dejó de fabricar localmente y pasó a importar. Más tarde, el fin del contrato con Distrinando S.A., que licenciataba Kappa y Reebok, terminó de profundizar el derrumbe. Desde la empresa remarcaron que varios competidores hoy venden por debajo de sus costos para no quedar afuera del mercado.
El caso se suma a una seguidilla que preocupa fuerte al sector. También atraviesan momentos delicados Textilana, dueña de Mauro Sergio; su controlada Hilamar; Eseka, fabricante de Cocot y Dufour; y Lannot SA, dueña de Viamo, que también entró en concurso preventivo. En el calzado, el panorama viene torcido hace rato y cada nuevo expediente en la Justicia confirma que la apertura importadora está pegando de lleno en la producción local.