La tasa del plazo fijo quedó corta y la inflación le saca ventaja
Los depósitos en pesos siguen rindiendo menos que la suba de precios, aunque todavía superan al dólar. Economistas calculan qué interés deberían pagar los bancos para que el ahorrista no pierda en el camino.
Los plazos fijos tradicionales hoy pagan hasta 25% anual en los bancos grandes, una cifra que queda bastante por debajo del ritmo de la inflación. En criollo: el ahorrista pone la plata y, cuando hace la cuenta, ve que el rendimiento se le achica frente a los precios que no aflojan. Por eso, en la City ya se preguntan cuál sería la tasa que tendría que ofrecer el sistema financiero para que el depósito en pesos deje de correr de atrás.
El plazo mínimo de colocación es de 30 días y, en ese lapso, el retorno llega apenas a 2,05%. Del otro lado, la inflación mensual sigue firme cerca del 3%, lo que deja a la tasa en terreno negativo en términos reales. Igual, hay un dato que todavía juega a favor de los pesos: el plazo fijo le gana con claridad al dólar, que en marzo cae casi 2% y en lo que va de 2026 acumula una baja superior al 5%.
En ese escenario, Roberto Geretto, cojefe de portfolio manager de Adcap, señaló que después del 2,9% de enero y el dato de febrero en el mismo nivel, la desinflación sigue siendo un camino complicado. Según explicó, si se anualiza el último IPC del 2,90%, la tasa efectiva anual trepa al 40,92%. Con ese cálculo, un plazo fijo a 30 días debería ubicarse en una TNA de 34,79% para empatar ese nivel, y en 40,79% si se suma una prima de riesgo del 0,5% mensual.
La foto del mercado también muestra otra cuestión: hay más liquidez en pesos y menos demanda de crédito, dos factores que empujan las tasas hacia abajo. Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital, remarcó que la estrategia oficial apuntó a darle aire al mercado y a bajar el costo del dinero, apoyada en la liquidación de divisas del agro. Desde los bancos, además, admiten que no miran la inflación como único termómetro, sino la cantidad de pesos disponibles y la competencia por captar depósitos. En ese tire y afloje, el plazo fijo sigue siendo una opción mejor que el dólar, pero cada vez con menos margen para entusiasmar al pequeño ahorrista.