La actividad volvió a subir, pero la mejora sigue concentrada en pocos rubros
El arranque del año mostró números positivos, aunque el empuje vino del campo y de sectores puntuales, mientras industria y comercio siguen complicados.
La economía sumó en enero su segunda mejora consecutiva, tanto frente al mes anterior como en la comparación interanual. Pero, ojo, la recuperación sigue muy despareja y no alcanza para tapar las caídas que arrastran rubros clave. Según informó el INDEC este jueves, el EMAE subió 0,4% respecto de diciembre y 1,9% frente a enero de 2025. El tirón principal volvió a venir del campo, con una cosecha de trigo que metió un salto fuerte en los números.
En ese cuadro, el agro encabezó las subas con un avance de 25,1%, mientras que también se destacaron energía y minería con 9,6% e intermediación financiera con 7,7%. Del otro lado de la balanza, las señales siguieron siendo flojas para comercio, que cayó 3,2%, y para la industria manufacturera, que retrocedió 2,6%. Dicho en criollo: hay sectores que levantan cabeza, pero otros siguen muy golpeados y sin dar vuelta la página.
La semana pasada, el propio INDEC había confirmado que el PBI creció 4,4% en el acumulado de 2025, aunque sobre una base de comparación muy baja, la que dejó 2024. Encima, si se mira el PBI per cápita, todavía está 9% por debajo del pico de 2011, lo que muestra que la mejora no llega igual para todos. En el arranque de 2026 se mantiene la misma postal: pocos motores empujan y el resto sigue frenado. El problema de fondo es ese, que las actividades que crecen no compensan los puestos de trabajo que se pierden en las que siguen en rojo.
Desde que Javier Milei llegó a Casa Rosada, el agro mostró una recuperación moderada en empleo, pero energía e intermediación financiera terminaron perdiendo puestos netos. En tanto, desde LCG proyectaron para este año una expansión de la actividad por debajo del 3% anual promedio. La consultora advirtió además que no aparecen motores claros para el resto de los sectores, en un contexto donde la demanda interna sigue floja, afectada por el bajo poder adquisitivo y la retracción del crédito. Como si faltara algo, parte del consumo también se está yendo hacia bienes importados, empujado por una mayor apertura comercial y un tipo de cambio real relativamente apreciado.