El oro se dio vuelta de golpe y le mete presión al BCRA
El metal cayó más de 20% desde su récord y borró la mejora que venía mostrando en 2026. La baja pega directo en las reservas del Banco Central, que tiene cerca de 2 millones de onzas.
El sacudón del oro no solo frenó su propia racha alcista: también movió el piso de uno de los puntos más sensibles de las reservas del Banco Central. El metal, que venía siendo uno de los grandes impulsores de la valuación en el arranque de 2026, borró las ganancias acumuladas en el año y arrastró parte del activo del organismo.
En la rueda del lunes, los futuros en Nueva York llegaron a caer hasta 6,1% y se negociaron cerca de USD 4.298 por onza, después de haber tocado niveles próximos a USD 4.100 durante la jornada. Así, el metal encadenó más de dos semanas seguidas de bajas y quedó con una caída superior al 20% respecto de los máximos de fines de enero.
Lo que pasó con el oro rompió, al menos por ahora, su papel clásico de refugio. En vez de sostenerse frente a la incertidumbre, se movió con una volatilidad parecida a la de activos más riesgosos. La corrección se profundizó en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio, con foco en Irán, y del impacto de esa tensión sobre la energía y las expectativas de inflación.
El Brent se mantuvo por encima de los USD 100 por barril, lo que empujó las proyecciones inflacionarias y bajó la chance de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. En ese escenario, el oro perdió atractivo: al no rendir intereses, quedó más atrás frente a otros activos que sí aprovechan tasas más altas.
A eso se sumaron ventas forzadas. Inversores desarmaron posiciones en metales para cubrir pérdidas en otros segmentos más volátiles, y eso terminó de acelerar la baja. La plata retrocedió 7,1% y el platino cayó 9% en la misma rueda.
El impacto sobre la Argentina es directo. El Banco Central informa una tenencia cercana a las 2 millones de onzas de oro, por lo que cada movimiento en el precio pega de lleno en la valuación de sus reservas internacionales. En el pico de enero, esa posición había empujado una mejora importante en los activos del Central. Pero la corrección posterior borró ese efecto en pocas semanas.
La baja reciente del oro explica buena parte del retroceso de las reservas brutas registrado en marzo. Desde los niveles previos al derrumbe, la valuación del stock de oro se achicó en miles de millones de dólares, en línea con el ajuste del precio internacional.
Detrás de este golpe aparecen varios factores juntos: la guerra en Oriente Medio, el alza de la energía, la presión sobre la inflación global y la idea de que en EEUU las tasas seguirán altas por más tiempo. A eso se le sumó la apreciación del dólar, que encarece las materias primas para los compradores internacionales y también le mete presión al oro.
Igual, no todo está cerrado. Algunos indicadores técnicos muestran que el metal podría haber entrado en zona de sobreventa. "Los patrones históricos indican que caídas de este tipo en contextos de shocks macroeconómicos suelen ir seguidas de rebotes sostenidos, con posiciones especulativas que ya empiezan a anticipar una recuperación", señaló Soojin Kim, analista de MUFG, citada en una nota del Wall Street Journal.