¡Otra vez pa" arriba! La nafta saltó casi un 9% por la guerra y el crudo no afloja
Desde que estalló el conflicto en Medio Oriente, la nafta no para de subir. Las petroleras ya evalúan microajustes para contener el golpe al bolsillo, pero el precio del crudo sigue firme y no da tregua.
La guerra en Medio Oriente no sólo tiene al mundo en vilo, sino que también le mete un buen maremoto a nuestros bolsillos. El precio del barril de crudo Brent, referencia para Argentina, volvió a cruzar la barrera de los u$s100, una cifra que parecía lejos hace apenas unas semanas. Esta volatilidad pone en jaque a las refinadoras locales y hace que la nafta suba sin respiro.
Según un informe fresquito de la consultora EcoGo, desde el 26 de febrero hasta hoy, justo antes de que empezaran los primeros ataques de EE.UU. e Israel a Irán, el combustible en las estaciones incrementó un casi 9%. Y esto incluye a todas las variedades, desde las naftas comunes hasta las premium y el gasoil.
Pero ojo, que la cosa no acaba acá. El aumento del crudo no solo hace que suba la materia prima, sino también los costos asociados: los fletes, la energía para procesar el combustible y hasta los salarios. En otras palabras, cuando el petróleo pega un salto, toda la cadena se contagia y termina presionando el precio final que pagamos en la bomba.
Para que se hagan una idea, si el barril Brent subió un 42% desde fines de febrero, siguiendo la regla técnica de que el aumento en los surtidores debería ser dos tercios de ese porcentaje, el ajuste tendría que estar al menos por el 28%. Sin embargo, las petroleras hicieron aumentitos chicos, del 4 al 6%, buscando no hacer tanto ruido frente a la inflación y el bolsillo cada vez más ajustado del consumidor.
En pleno mes de marzo, una estación de YPF en Buenos Aires factura la nafta súper a $1.717 el litro, mientras que su variedad Infinia roza los $1.878. En Shell, la nafta súper está en $1.789 y la V-Power en nada menos que $2.025. Los precios del gasoil también vienen picantes y eso tiene un efecto dominó en el transporte y la agroindustria.
Según fuentes del mercado, si la situación en Medio Oriente sigue tensa, no sería raro que en los próximos días vuelvan a pegar otro tarascón los surtidores, tal vez otro 4% o más. Está claro que las petroleras están complicadas porque hoy los precios locales se atrasan cerca de un 25% respecto al valor internacional, pero saben que un golpe fuerte ahora podría reventar aún más al consumidor.
Las complicaciones no se quedan sólo en los precios. Las empresas enfrentan el dilema de abastecer el mercado interno o mandar el crudo a exportación, donde los números son más verdes. El Gobierno, por su parte, sigue bien de cerca las negociaciones para evitar faltantes y cuidar que no falte combustible en las estaciones.
Mientras tanto, los argentinos aguantamos la respiración, atentos a los movimientos del crudo y al ritmo de los aumentos, que parecen ser la noticia fija del día. Como dice un especialista consultado: "La pregunta ya no es si van a subir los precios, sino con qué frecuencia se aplicarán para seguirle el ritmo a este mundo helado y convulsionado".