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Por la crisis interna

Alarma en los bancos: la mora familiar trepó al máximo en 20 años

La deuda impaga de las familias superó el 10%, un número que no se veía desde la crisis de 2001-2002 y encendió todas las alarmas en el sistema financiero argentino.

Alarma en los bancos: la mora familiar trepó al máximo en 20 años

El sistema financiero argentino está con todas las luces de alerta prendidas. Según datos fresquitos de la Central de Deudores del BCRA, la mora en los préstamos a las familias subió a un pico que hacía más de dos décadas que no se veía, rememorando los peores momentos posteriores a la salida de la Convertibilidad en 2001.

Lo preocupante es que esta no es una movida aislada de un banco solitario: ya los principales bancos del país vienen sintiendo el golpe de esta tendencia que no da tregua. En enero de 2026, la morosidad alcanzó un 10,6%, marcando ya quince meses consecutivos de aumento después de un diciembre que cerró en 9,3%, según la consultora 1816.

Si profundizamos un poco, la situación empeora en el sector no bancario, esos proveedores de crédito que no son bancos —como emisoras de tarjetas fuera del circuito tradicional o plataformas de comercio electrónico—, donde la mora superó el 27%. Esto quiere decir que más de uno de cada cuatro préstamos está en rojo, un nivel que solo se había visto en medio de la crisis del 2019 y el impacto de la pandemia.

Dentro de este sector no bancario, bestias pardas como Tarjeta Naranja y Mercado Libre controlan casi el 60% del mercado y no escapan a esta tendencia: la morosidad en sus carteras se sigue disparando, según los técnicos de 1816.

¿La causa principal de esta débacle? El peso asfixiante de las tasas de interés. Aunque parezca que bajaron un toque en términos nominales, en términos reales siguen siendo una carga insoportable. En febrero, la tasa efectiva anual real promedio para préstamos personales en bancos fue del 40%, pero en las entidades no bancarias, la cosa se pone más brava con un impresionante 150%.

Sumale a eso el Costo Financiero Total (CFT), que trae consigo seguros, comisiones e impuestos y la suma se vuelve una olla a presión para los bolsillos de las familias, superando el 150% anual y, en casos puntuales, trepando hasta un 350%. Así, si la inflación baja, la cuota real sube y se hace casi imposible pagar a tiempo.

Este combo peligroso frenó el crecimiento de los préstamos en pesos y puso a los bancos en jaque, con balances que empiezan a mostrar la marca de esta suba brutal en la mora.

Ahora, todos los ojos están puestos en el informe que BCRA debería publicar a finales de marzo, donde se espera que confirmen estos guarismos demoledores. Sin un alivio real en las tasas y un respiro para los deudores, el riesgo es que mucha gente quede afuera del crédito justo cuando la economía necesitaba que el consumo se mantuviera vivo.

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