Caso Rosalba Albarracín: Una prueba genética podría cambiar el rumbo de la causa
Tres años después del asesinato en Rawson, la investigación sigue su curso. Una muestra genética hallada en la escena podría ser la pista que faltaba para descubrir al culpable.
A más de tres años del crimen que sacudió Rawson con la muerte de Rosalba Albarracín en su propia casa, la causa no da respiro y mantiene viva la esperanza de hallar justicia.
El fiscal Roberto Ginsberg confirmó que la pesquisa sigue en etapa preliminar, sin detenidos ni imputados, pero el motor no se detiene.
Este lunes habría sido el día de la audiencia para estirar la investigación, pero la cita se cayó por la ausencia de los defensores que venían participando en las instancias anteriores, una falta de aviso que desde la Oficina Judicial ya se están encargando de aclarar.
"La audiencia era unilateral, de prórroga de la investigación previa a la formalización, pero no se pudo celebrar porque no concurrieron los defensores", aclaró Ginsberg, y el juez ya ordenó fijar una nueva fecha con todas las partes citadas como corresponde.
Una pista genética que prende una luz
Todo comenzó el 14 de marzo de 2023, cuando el cuerpo sin vida de Rosalba fue encontrado en su domicilio. Desde ese momento, la Fiscalía no bajó los brazos y se concentró especialmente en obtener pruebas genéticas.
El fiscal reveló que en la escena del crimen se recolectó una muestra que arrojó un perfil genético que podría ser fundamental para avanzar en la investigación, aunque todavía sin apuntar a un sospechoso en particular.
La búsqueda actual apunta a conseguir una autorización judicial para enviar ese material a un laboratorio de la provincia de Córdoba, que cuenta con tecnología más avanzada y podría ofrecer resultados más contundentes.
Dado que la prueba sería irreproducible, necesita luz verde del juez para poder realizarse.
Sospechas entre conocidos
Durante estos años, se indagó a distintas personas del entorno de Rosalba, pero ninguna llegó a ser formalmente acusada o detenida.
"Han participado en distintas medidas de prueba, pero no hay personas formalizadas ni detenidas", sostuvo Ginsberg.
La reconstrucción del hecho apunta a que Rosalba vivía sola, sin indicios de robo ni faltantes, ni tampoco señales de que la entrada hubiera sido forzada. Esto sugiere que quien entró a la casa, de alguna manera, era conocido por la víctima.
"La muerte fue claramente violenta y desde entonces estamos tratando de determinar quién fue el autor", concluyó el fiscal.
Con esta nueva investigación genética en camino, se renueva la esperanza de esclarecer un crimen que sigue siendo un misterio sin responsables hasta ahora.