Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.delsurdiario.com/a/78544
Industria y comercio

Golpe de timón en Lumilagro: 83 años de historia y ahora la fábrica baja la persiana para importar desde China

Con una caída brutal del 50% en las ventas y 170 despidos en dos años, Lumilagro cambia su rumbo y deja atrás la fabricación argentina de termos para traerlos del gigante asiático.

Golpe de timón en Lumilagro: 83 años de historia y ahora la fábrica baja la persiana para importar desde China

Desde 1941, Lumilagro fue sinónimo de termos hechos en casa, con esa mística bien argentina que marcaba el mate de cada hogar. Pero el viento sopló fuerte y en apenas dos años la historia se reescribió. Con una caída del 50% en las ventas, la firma tuvo que despedir a 170 trabajadores y, para colmo, apagó los hornos de su planta en Tortuguitas, un lugar icónico para la industria local.

En un giro que nadie esperaba, la producción se trasladó a China. Una decisión que sacudió el sentimiento de muchos, pero que para Martín Nadler, director ejecutivo y dueño, fue la única salida para seguir vigentes en el mercado: "En nuestra planta ya no fabricamos termos de vidrio y bajamos a la mitad los de acero", confiesa mientras explica el duro impacto del contrabando y de los productos de bajo costo que inundan el mercado.

La empresa, fundada por cuatro familias y actualmente en manos de la cuarta generación de los Nadler y los Suranyi, supo ser la pionera y única fábrica de termos de vidrio en toda América. Pero ahora, tras la avalancha de termos baratos y tóxicos que entran sin control —"son termos truchos que liberan metales cancerígenos con agua caliente", alerta Nadler— el panorama se volvió insostenible.

"Se consumen 4 millones de termos anuales en Argentina y sólo de Paraguay ingresaron otros 4 millones, sin contar los que llegan por el norte", revela el empresario con preocupación, mientras denuncia la falta de acción estatal frente al contrabando: "Es una política de Estado bajar los precios como sea, pero nos están dejando sin opciones".

Lo cierto es que mientras el mate sigue siendo la pasión nacional, Lumilagro siente en carne propia el golpe de un mercado complicado y cambiante. Y aunque la nostalgia de los termos de vidrio se mantiene intacta en el corazón de muchos, la empresa apuesta a sobrevivir importando lo que antes producía acá, en la tierra que los vio nacer.

Te puede interesar

Últimas noticias

Ver más noticias