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Radiografía del sector textil

Se nos cae la tela: importaciones de ropa explotan y la industria local se desangra en 2025

Las importaciones de prendas aumentaron un 71% durante 2025, mientras la industria nacional se desploma a su peor momento histórico, con cierre de fábricas y más de 18 mil laburantes afuera.

Se nos cae la tela: importaciones de ropa explotan y la industria local se desangra en 2025

En un año que deja la industria textil con la soga al cuello, las importaciones de ropa y textiles estallaron un 71% durante 2025, alcanzando la cifra récord de USD 1.702 millones. Según el informe de Federico Cerutti de Page Manager, el complejo que viste a los argentinos entró en una transformación profunda, pero no para bien. Mientras las prendas extranjeras inundan el mercado, la producción local se desangra con números rojos vergonzosos.

El volumen de mercadería importada fue de 391.676 toneladas, un salto impresionante que dejó en evidencia que gran parte de esas prendas llegaron a bajo costo, gracias a canales como courier y ventas directas por plataformas digitales como Shein y Temu. Los envíos "puerta a puerta" crecieron un\ 274,2% interanual, dejando a la industria nacional en el horno.

A pesar de la suba del dólar y la inflación rampante, el precio de la ropa y el calzado aumentó apenas un 15,3% en 2025, muy por debajo del promedio general del 31,5%. Sin embargo, esta "ventaja" no llegó por derecha: detrás se esconde un mercado interno pisado, con consumidores que no llegan a fin de mes y empresas que ajustan margen para no palmarla.

El ministro de Economía, Luis Caputo, no se anduvo con vueltas y sacudió la modorra al decir: "Nunca compré ropa en Argentina porque me parecía un robo. Si pagás cinco dólares una remera en vez de 50, ahora tenés 45 dólares para gastar en otra cosa". Con esta excusa, el Gobierno levantó las importaciones para controlar precios, apostando a que el ahorro tenga efecto contagio en otros rubros. Pero ojo, que las cosas no son tan sencillas y la historia muestra que abrir el mercado no siempre bajó las tarifas.

Mientras todo esto pasa, la radiografía de la industria invita a sentarse a llorar. En noviembre de 2025 la producción textil se desplomó un 36,7% con respecto a 2024 y un brutal 47,6% si se compara con 2023. La capacidad usada de las fábricas se derrumbó al 29,2%, el peor nivel de toda la industria nacional. Siete de cada diez máquinas, paradas. En números duros: entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, se perdieron 18.333 empleos registrados, y se cerraron 558 establecimientos. Nada más y nada menos.

El sector del calzado no sobrevivió al tsunami tampoco. Según Horacio Moschetto, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, la baja en producción y consumo superó el 30%, con más de 100 fábricas cerradas y 10.000 trabajadores fuera del laburo. Además, alertó por el aumento del contrabando y la venta de falsificaciones por redes sociales, haciendo fuchi a las empresas formales que quedan.

¿Por qué la ropa sigue tan cara, entonces? El informe arroja luz: menos del 10% del precio final se debe al costo productivo directo. El resto es un combo explosivo: impuestos representan el 50%, alquileres y costos financieros el 30%, y otros gastos como logística y marketing suman un 12%. Las fábricas sólo reciben el 8% del valor. Así es difícil competir, más aún cuando las plataformas extranjeras no pagan estas cargas ni tienen los mismos gastos.

En resumen, la industria textil en la Argentina está contra las cuerdas, con importaciones récords que abruman y precios más bajos, pero dejando en el camino una fábrica tras otra y miles de laburantes sin changa. Es el momento de sentarse a pensar qué hacemos con la tela que nos viste y nos une, porque la situación está que arde.

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