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Viticultura

José Alberto Zuccardi no anda con vueltas y alerta por la crisis que pega fuerte en la viña

El reconocido empresario mendocino analiza el impacto financiero de la crisis vitivinícola y sugiere que más crédito y menos impuestos podrían salvar al sector.

José Alberto Zuccardi no anda con vueltas y alerta por la crisis que pega fuerte en la viña

Desde hace rato que la vitivinicultura mendocina viene peleando con una crisis que no perdona y que tiene a más de uno con la soga al cuello. Pero, ¿qué está pasando realmente? José Alberto Zuccardi, uno de los capos del rubro, nos abre la boca y pone el dedo en la llaga: "Es una crisis compleja porque tiene una pata muy importante, la financiera".

En ese embrollo, los costos se dispararon como el zonda en verano: la luz, la mano de obra y los insumos no paran de subir mientras que las ventas se mantienen quietas o bajan. A eso suma la presión fiscal y las dificultades para invertir. Un combo letal que está golpeando con fuerza, sobre todo a los más pibes del sector, los productores chicos y medianos que son los más frágiles en esta cadena.

"Hay un sufrimiento innecesario en el sector", dice Zuccardi, porque, según entiende, esta bronca se puede mitigar con medidas como bajar la carga impositiva y abrir la canilla del crédito para que la plata llegue a quienes realmente bregan por mantener viva la vid y el vino nacional. "Es indispensable que se vuelva a políticas financieras que acompañen a los sectores productivos", remarcó tajante.

Para quien vive este mundo desde 1976, esta no es la peor tormenta. La década del ochenta se llevó puesto un tercio de los viñedos en Mendoza, fue terrible: de 330.000 hectáreas se pasó a 220.000 en apenas una década y el terreno tuvo que cambiar la jugada para sobrevivir.

Pero de esas crisis salieron lecciones y un sector que supo reinventarse, apostando fuerte al cooperativismo y al posicionamiento del vino argentino como un producto de calidad que hoy pisa fuerte globalmente. Así lo contó: "Hemos pasado por muchas crisis, y hemos salido fortalecidos de cada una de ellas. Vamos a salir más fuerte de esta crisis", tiró con esperanza, aunque no sin admitir que va a haber ajustes y cierres en parcelas y viñedos más chicos o menos rentables.

La posta está en la banca que el Estado y el sistema financiero le den al sector: "El vino argentino tiene una muy buena imagen y potencial para crecer. En la medida en que vayamos a una estructura acorde y a una política productiva donde el sector financiero esté al servicio de la producción, esta actividad crecerá. En la medida en que eso no ocurra, esta actividad seguirá sufriendo", pronosticó con la sabiduría de quien conoce la bodega, la viña y el bolsillo.

La bodega Zuccardi no es sólo un negocio, es un ejemplo de unión: productores pequeños y medianos se juntan bajo una misma bandera para sostener la producción y darle fuerza a las marcas, logrando así una distribución más amplia y mejores ganancias para todos. "A la vitivinicultura hay que verla como un conjunto. Es importante que el productor no se desprenda de sus uvas, sino que participe hasta la última etapa que es la comercialización", cerró el referente con la claridad de quien sabe que en este juego de la vid no sobra ninguno.

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