Industria al borde del abismo: Goransky advierte que sin cambios fiscales se desbarranca el empleo
El representante de la UIA en San Juan alerta sobre la crisis que atraviesa la industria local, con pérdida masiva de empleo y la necesidad urgente de medidas que frenen la competencia desleal y apoyen a las PyMEs.
En medio de una tormenta industrial que no encuentra tregua, Hugo Goransky, voz fuerte de la Unión Industrial de San Juan y miembro de la Junta de la Unión Industrial Argentina (UIA), expresó su honda preocupación por la delicada situación que vive el sector. Aunque reconoció algunas mejoras como la baja inflacionaria y el control del déficit fiscal, no dudó en señalar que la industria nacional está en una encrucijada que requiere soluciones ya para no perder pie.
"No puede haber contrabando... tiene que haber esto que hablamos de nivelar la cancha para que el industrial, el que invierte, el que tiene trabajadores, no compita deslealmente", fue el reclamo contundente del dirigente, que describió la competencia como una cancha completamente inclinada. Problemas serios acechan en rubros claves como el textil y el calzado, donde la entrada indiscriminada de importaciones sin controles efectivos hace mella profunda.
Comparando la carga tributaria nuestra con la de países vecinos más flexibles como Chile y Paraguay, Goransky destacó que esta presión no solo limita satisfacer la demanda interna, sino que también cierra puertas en la exportación.
La crisis no vino sola y se sentó con brusquedad en el empleo. Según informes recientes, se perdieron unos 249.000 puestos de trabajo en el sector privado. Por eso, insistió en que la transición hacia un nuevo modelo económico debe ser calmada y escalonada para no dejar tirados a los trabajadores y a las fábricas que aún luchan.
La demanda también apunta con firmeza a implementar un régimen de incentivos que tenga en cuenta a las pequeñas y medianas industrias, que afrontan tasas y costos imposibles para actualizar su tecnología y equipamiento. Además, Goransky reclamó recuperar herramientas como el popular decreto 814, que permitía compensar aportes patronales con IVA de forma regionalizada, un alivio que potencia a la industria local.
En definitiva, el mensaje es claro y tajante: la política industrial tiene que enfocarse en que las fábricas argentinas puedan "vender productos y no vender impuestos", una frase que resume el grito desesperado de quienes sostienen con esfuerzo a uno de los motores de la economía sanjuanina y nacional.