Se encienden las alarmas: la industria se desploma 3,2% y suma siete meses de caída consecutiva
El sector industrial sufrió un duro golpe en enero con una baja anual del 3,2%, empujada por caídas fuertes en vehículos, maquinaria y prendas de vestir. Sin embargo, en términos mensuales hubo un leve respiro con un repunte del 3,1%.
La industria manufacturera lleva la peor: por séptimo mes consecutivo vino en picada y no encuentra cómo levantar cabeza. Según supo DEL SUR DIARIO, el último informe del INDEC marcó una caída del 3,2% si la comparamos con enero de 2025, un dato que no hace más que ratificar la difícil coyuntura que atraviesa el sector.
¿Los protagonistas de este drama? Las divisiones de Vehículos, que se desplomó un 25,7%, Maquinaria y equipo, con un retroceso del 20,2%, y las Prendas de vestir, que también dejaron varios puntos en el camino (-20,6%). Todo esto, en gran parte, por la avalancha de productos importados que están devorando la producción local.
En el rubro automotriz, los números son contundentes: ventas internas y exportaciones en baja, con el combo añadido de los autos chinos que están copando el mercado regional sin obstáculos. Las autopartistas locales, que venían capeando la tormenta, ahora están al borde del abismo. Más allá de la crisis global, acá el país no está poniendo ningún freno ante la competencia extranjera desleal y la ley autopartista está por expirar, lo que pone un manto de incertidumbre sobre el futuro cercano.
Por su parte, la categoría maquinaria y equipo no la pasa mejor, con caídas notorias en maquinaria agrícola y artefactos hogareños como heladeras y lavarropas, mientras que las prendas también sienten el rigor de la feroz competencia de afuera.
Pero, ojo, que no todo es gris. En términos mensuales, la industria mostró una leve recuperación del 3,1%, alcanzando niveles que no se veían desde junio del año pasado. Sectores como el automotriz treparon un 7,9%, la vestimenta un 4,4% y los productos de metal y maquinaria remontaron un 3%. Algo es algo para un sector que viene con el agua al cuello.
Mientras se define el rumbo de políticas para contener esta sangría, la industria local sigue batallando para no perder terreno frente a un mercado global cada vez más complejo y desigual.