Moody"s advierte: la reforma laboral será un golpacito leve y con algunas espinas
La famosa agencia reveló que los resultados económicos de la reforma que aprobó el Congreso no van a ser para tirar manteca al techo en el corto plazo, y que el éxito dependerá de cómo se implemente y de la situación del país. Además, apunta a riesgos sociales y legales que podrían complicar el panorama.
La prestigiosa Moody"s Ratings se metió de lleno en la discusión y afirmó que el impacto económico de la reforma laboral que aprobó el Congreso va a ser poco potente en el arranque y dependerá un montón de cómo se ejecute y del contexto macroeconómico que atraviesa el país.
En un informe soltado este miércoles, la agencia explicó que aunque las empresas podrían sentir algún alivio, ese beneficio puede ser opacado por riesgos sociales, legales y problemas para poner en marcha las medidas como corresponde.
Según Moody"s, la mejora será más bien a cuenta gotas y no igual para todos los sectores. La clave será qué tan bien se desarrollen las reglas a nivel operativo, cómo se interpreten en la Justicia y si hay un apoyo político firme para bancar el proceso.
El informe también tira un llamado de atención sobre eventuales quilombos sindicales, pleitos en tribunales y complicaciones prácticas que podrían estirar el tiempo para que la reforma dé sus frutos.
Además, recordaron que desde hace años el mercado laboral argentino viene con piedras en el camino: la generación de empleo formal privado no crece casi nada desde 2010, un dato que no pinta muy bien para el sostenimiento de puestos de trabajo sólidos. Para colmo, el empleo informal arrastraba un 43,3% en el tercer trimestre de 2025, según el Indec.
En cuanto a las empresas y el sistema financiero, Moody"s considera que la reforma podría achicar algunas restricciones viejas, sobre todo en industrias que gastan mucha mano de obra como la construcción, manufactura, agroindustria y servicios.
Entre las modificaciones que listaron aparecen cambios en cómo se calculan las indemnizaciones, pruebas laborales más largas y un esquema de cese laboral que paga el empleador, todo pensado para bajar costos y mitigar incertidumbre legal.
Finalmente, para el mundo bancario, una mayor formalización del trabajo se traduce en más clientes, más depósitos y créditos, y eso podría darle un empujón a la salud crediticia de los trabajadores en mediano plazo.