Thomas, un campeón sanjuanino que pelea contra reloj por su vida
El pequeño Thomas sufre síndrome de Pearson, una afección genética rarísima que lo pone al borde. Sus padres piden ayuda para costear un tratamiento que supera los 4 millones de pesos, en una batalla diaria sin pausas.
Hay luchas que arrancan antes de que uno pueda dar sus primeros pasos y la de Thomas, desde San Juan, es una de esas. Este pibe tiene síndrome de Pearson, una enfermedad genética que es un verdadero caso en un millón. Según los médicos del Hospital Garrahan, sería el único nene con este diagnóstico en todo el país.
Su cuerpo enfrenta cada día una pelea silenciosa, casi invisible para la mayoría, pero que para él significa la diferencia entre la vida y la muerte. Su viejo, Kevin García, y su vieja, Dayana Figueroa, aprendieron a las apuradas palabras que ningún papá quiere escuchar: medula ósea, transfusiones, defensas bajas, riesgo extremo.
Este síndrome afecta de lleno la médula ósea de Thomas, que no puede producir bien sus glóbulos blancos, esas pequeñas células que nos defienden lo común y corriente. Para el pibe, una simple gripita pasa a ser un peligro gigante. Pero eso no es toda la historia: la enfermedad también le juega en contra con el páncreas. Necesita medicación diaria con enzimas pancreáticas y controles constantes.
Entre tres y cuatro veces por semana, Thomas debe someterse a análisis y cada semana recibe entre dos y tres transfusiones de plaquetas. Cada tres semanas, le dan glóbulos rojos. Su niñez transcurre en hospitales, pinchazos y largas horas de espera, pero a pesar de todo, su sonrisa no se borra.
En medio de esta realidad dura, la solidaridad empezó a brillar. Muchas manos ya se acercaron a donar sangre 0 positivo y 0 negativo, un gesto que la familia valora hasta las lágrimas. Cada donante es un nuevo aliento, cada bolsita de sangre, un día más de esperanza.
Pero la batalla no se acaba ahí. El tratamiento y los cuidados que requiere Thomas superan los 4 millones de pesos, una suma muy difícil para cualquier familia laburante. Sus viejos no se rinden, aunque saben que necesitan ayuda. Además, sueñan con una casa digna, un lugar seguro donde el sistema inmunológico de Thomas pueda estar protegido y él pueda crecer tranquilo.
Kevin habla con la voz partida, pero con la fuerza intacta: "Mi hijo quiere vivir". Y ellos están dispuestos a todo para darle una vida mejor.
Hoy, Thomas no sólo pide medicación; pide una red humana. Invita a que todo San Juan se convierta en su refugio y sostén.
📞 Para colaborar con la familia, comunicate al 2644 16-7118. Porque a veces, salvar una vida empieza con un simple llamado.