IMPORTANTE Este sábado, San Juan se mueve entre chaparrones y una tarde tranqui
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Llegó a San Juan tras meses corriendo por todo el país y su historia inspira

Ricardo Félix Krakowiechi ya pasó por San Juan en su épica travesía que busca prevenir el cáncer. Su sueño: crear una fundación que expanda esta lucha a toda Latinoamérica.

Llegó a San Juan tras meses corriendo por todo el país y su historia inspira

Ricardo Félix Krakowiechi, con 58 pirulos y más de 40 años entregados al deporte, le está poniendo garra a una cruzada que no es joda: corre por toda la Argentina para concientizar sobre la prevención del cáncer y la importancia de hábitos sanos. En una charla con Radio Mil20, este atleta, que se retiró de la Gendarmería Nacional Argentina, contó que ya lleva seis días dejando huella en San Juan, trotando por los diques y hasta pasando por Barreal. Ahora, su rumbo apunta al santuario de la Difunta Correa en Vallecito, parte de su recorrido federal que busca llegar a cada rincón.

La misión tiene un trasfondo más profundo: "Esto es llevar a la sociedad alimentación sana y deporte para contrarrestar todo tipo de enfermedades", confesó el corredor con esa mezcla de pasión y compromiso que lo pinta de cuerpo entero.

La historia comenzó en Misiones, su tierra natal, donde armó la valija y salió a correr contra el cáncer de próstata por cuarenta días. Pero su espíritu la mandó a ampliar el mensaje que hoy abraza con todo el corazón. Arrancó en diciembre y ni la Navidad ni el Año Nuevo le frenaron las patas: pasó esas fechas en Chaco y en el Monumento Nacional a la Bandera, en Rosario, respectivamente. Desde ahí continuó hacia el fin del mundo en Ushuaia y ahora vuelve a subir por el país con la meta clara de llegar a Jujuy antes de octubre. "Si no lo hace uno, ¿quién lo va a hacer?", lanzó con la sinceridad que lo caracteriza.

El sueño de Ricardo va más allá de correr: pretende fundar una institución contra todo tipo de cáncer. A pesar de que en su familia no tuvo casos directos, las enfermedades que le tocaron de cerca lo empujaron a ponerse la capa de luchador. Y si todo sale como planea, quiere llevar esta bandera a cada rincón de Latinoamérica. "Hay muchas mujeres que luchan hace más de diez años contra el cáncer de mama. Cuando hice los primeros 22 días por esa causa, me metí de lleno en esto y decidí seguir", relató con la convicción intacta.

Esta gesta no está financiada por nadie más que por su propio bolsillo: su jubilación le permite costear pasajes, estadías y la comida. Su dieta es sencilla y sana —huevos, arroz integral, semillas, frutas y agua— y organiza sus viajes para poder volver, cobrar su haber y continuar la batalla. En sus palabras, el mensaje es claro y sin vueltas: "No hay que esperar a mañana. Es hoy. Hay que ponerse las zapatillas y salir. Nuestro cuerpo es lo que nos va a acompañar hasta el final de la vida, y hay que cuidarlo".

Con cada paso y cada kilómetro, Ricardo no solo va sumando territorios en el mapa nacional, sino también sembrando conciencia sobre la importancia de cuidar el cuerpo, prevenir y vivir con salud.

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