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Expectativas oficiales

Caputo se la juega y asegura que la inflación de febrero va a bajar, ¡y que este año podría arrancar con 0!

El ministro de Economía confía en que entre el orden fiscal y monetario, la inflación dará respiro en febrero y podría empezar el año incluso con 0% mensual si todo sigue parejo.

Caputo se la juega y asegura que la inflación de febrero va a bajar, ¡y que este año podría arrancar con 0!

El ministro de Economía, Luis Caputo, tiró la posta: la inflación de febrero no solo será más baja que la de enero, sino que si se mantiene el rumbo, este año el índice mensual podría incluso "empezar con 0". "Mientras nos mantengamos en este curso, tranquilamente este año la inflación podrá empezar con 0", explicó sin vueltas.

Adelantó que el Indice de Precios al Consumidor del segundo mes cerrará por debajo del 2,9% registrado en enero. Eso sí, no se animó a poner un número exacto, porque las cifras oficiales no siempre coinciden con las del Indec.

Según Caputo, esta desaceleración responde directo al orden fiscal y monetario: "El mejor escudo contra un shock externo es tener la casa en orden", aclaró, y remarcó que, ante conflictos internacionales como el de Medio Oriente, llegamos mejor parados que antes, cuando cada crisis pegaba con más fuerza por los redenuales desequilibrios acumulados.

En materia de moneda extranjera, aseguró que el cepo "está 90% levantado" y que desde el Banco Central manejan con cautela la transición. "No va a cambiar nada si salimos dentro de uno, dos o cinco meses. Lo más importante es mantener el orden y la disciplina fiscal y monetaria", remarcó, apuntando a bajarle el decibeles a las expectativas del mercado.

Además, le bajó el pulgar a esas ideas que ponen el foco en las reservas para medir el riesgo país o en la necesidad de salir a colocar deuda para demostrar que podemos salir. "Se decía que el riesgo país no bajaba porque no comprábamos reservas. En casi dos meses compramos casi seis veces más de lo que nos habíamos comprometido con el Fondo y, sin embargo, el riesgo país pasó de 500 a 570 puntos", explicó con firmeza.

Para el ministro, la cruda verdad es que predecir el mercado es cosa seria, incluso para los economistas más pilas: "No necesitamos probarle al mercado que podemos salir. Todos saben que podemos salir; no cambia nada eso".

Sobre el ahorro local, destacó que hay aproximadamente USD 170.000 millones guardados bajo el colchón, unas tres veces más que los USD 60.000 millones en depósitos bancarios en pesos convertidos a dólar. "Ese ahorro está en las casas de la gente perdiendo intereses, cuando podría estar ayudando a crecer al país y también generando ganancia para el propio ahorrista", aclaró, con ganas de incentivar la formalización y el crédito para pymes, hipotecas e infraestructura.

En cuanto a reformas, descartó una reforma tributaria al estilo laboral, pero adelantó que el Gobierno seguirá bajando impuestos "en la medida que el superávit primario nos lo permita". Un dato: el régimen de nuevo empleo aprobado reduce la carga patronal al 2% durante cuatro años, rompiendo así incentivos para seguir en negro tanto para empleados como empleadores.

Con una mirada clara sobre el mercado laboral, Caputo fue sincero: "Se echa gente en todos los países del mundo y no es un drama. ¿Por qué? Porque en 48 horas la gente consigue empleo y tal vez mejor. Ahí es donde tenemos que ir. Estamos del lado de la gente que no tiene empleo", afirmó.

También apuntó contra la vieja timba económica: "En los últimos 20 años la industria argentina no fue a ningún lado; los únicos que se hicieron ricos fueron algunos empresarios elegidos a dedo por el gobierno o el ministro de turno. Eso es inmoral, injusto, regresivo e ineficiente".

Finalmente, despejó dudas sobre un supuesto boom aperturista: "Seguimos siendo de las economías más cerradas del mundo" y aclaró que las medidas sobre importaciones buscan potenciar la inversión y la competencia, no desarmar la industria nacional.

Para cerrar, volvió a insistir en que la clave está en mantener el rumbo fiscal y que la baja de la inflación será la consecuencia natural de esta coherencia macroeconómica: "En el corto plazo los mercados no siempre reflejan los fundamentals, pero en el largo plazo prevalecen".

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