Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.delsurdiario.com/a/77976
Sequía extrema

La batalla por el agua en San Juan: río y diques al servicio del agro en medio de una crisis sin tregua

El agua que trajo el Río San Juan fue para el agro y hasta se usaron las reservas de los diques, aunque los productores piden más. Una tensión fuerte entre cuidar el recurso y sostener la producción se desata en San Juan.

La batalla por el agua en San Juan: río y diques al servicio del agro en medio de una crisis sin tregua

En plena seca, toda el agua que bajó por el Río San Juan se destinó a la agricultura y, para colmo, también se tiró mano a las reservas guardadas en los diques. Mientras algunos productores –sobre todo viñateros– exigen 700 hectómetros cúbicos para seguir a flote, la data oficial pinta otra realidad: el agro ya se llevó más cantidad de lo que ingresó el río en esta temporada gracias a los colchones de agua acumulados en tiempos más generosos.

Entre octubre y febrero, el caudal que liberó el brazo sanjuanino fue apenas de 308 Hm³, llegando en días de febrero a un mínimo de 20 metros cúbicos por segundo. Pero la agricultura se aseguró 411 Hm³ y el consumo humano 20 Hm³, totalizando 431 Hm³ entregados. O sea, sacaron 103 Hm³ más que lo que trajo el río, directamente del guardadito que dejaron las lluvias y derroches del año pasado.

Los tres diques principales –Los Caracoles, Punta Negra y Ullum– tienen un límite de seguridad que no se puede pisar: juntos suman unos 579,2 Hm³, y tocarlo puede ser romper la estructura tras millonarias inversiones. Además, usar los descargadores de fondo, práctica que antes era moneda corriente, hoy está descartada por el riesgo de arruinar las compuertas y complicar el riego y el agua potable.

El panorama para el año hidrológico que corre proyecta un aporte máximo de 847 Hm³. Restando la evaporación y lo destinado al consumo humano, quedan unos 627 Hm³ para el campo, bastante menos que lo que piden algunos productores rebelados, que ni siquiera aceptan las acotaciones. A eso se suma un calendario con más de cuatro meses de sequía total, que quemó broncas y corrió encuentros para intentar apretar la tuerca y ponchar el reclamo.

¿Y la eficiencia? Esa palabra es la estrella en esta novela. Mientras que entre el 75% y 80% de los viñateros riegan a manto con apenas un 40% de aprovechamiento, otros sectores como el olivo o el pistacho usan riego tecnificado con hasta un 90% de eficiencia. Entonces, la pregunta que ronda es clarita: si ahora se usan las reservas para sostener un sistema poco eficiente, ¿qué pasa si el próximo año el río baja aún más? ¿Se sacrificará la gente para que la producción siga girando?

En definitiva, la realidad no admite vueltas: el agua está gastada y la pelea ya no es sólo cuánto repartir, sino cómo usarla sin que se nos escape de las manos. En medio de esta crisis hídrica que se fue haciendo crónica, la gestión y la eficiencia pasan de ser opciones a cuestiones de vida o muerte para un oasis que no quiere transformarse en desierto.

Te puede interesar

Últimas noticias

Ver más noticias