El peligroso que la Justicia dejó libre dos veces ahora está preso tras casi matar a su familia
Leonardo Gabriel Gómez Moreno, con dos condenas condicionales previas, acumuló una pena efectiva de 1 año y 8 meses luego de una brutal agresión a su pareja y a una nena de 12 años en Chimbas.
La bronca y la impotencia en San Juan no paran de crecer con casos como el de Leonardo Gabriel Gómez Moreno, un tipo que la Justicia ya había dejado zafar dos veces con condenas condicionales. Este hombre, conocido por su violencia extrema contra su propia familia, esta vez no pudo evitar ir a parar al Penal de Chimbas.
Parece un triste déjà vu: Gómez y su mujer, C.J.A., llevan una década juntos y hace seis que están casados. Tienen tres chicos de 12, 9 y 6 años, que fueron testigos de varios episodios de violencia dentro de la casa. La cosa venía bárbaro mal, con ataques físicos, verbales, psicológicos y hasta económicos contra la mujer.
En 2021, ella se animó a hacer la denuncia y Gómez recibió seis meses de prisión condicional. Después, en 2023, un nuevo episodio lo llevó a una condena suspendida de siete meses, acumulando así poco más de un año. Pero eso no medró en sus ganas de hostigar y lastimar a su familia.
El 29 de diciembre de 2025, luego de que la mujer volviera del trabajo, la situación explotó. En la casa estaban los chicos y uno de ellos tenía la cara bañada en sangre. Cuando la mujer lo limpió, Gómez la atacó a trompadas, sin dudarlo: golpes en la cara, el pecho, el abdomen y la espalda. Y como si fuera poco, usó su ojota como arma y después su casco para seguir con la barbarie.
Desesperada, la mujer llevó al pibe a la Comisaría 38va donde denunció el hecho y fue derivada a la UFI CAVIG para recibir ayuda. Pero Gómez no paró ahí: minutos después fue a la casa de la hermana de la víctima, entró pese a que se lo hicieron saber y empezó a tirar piedra y a golpear con el casco, lastimando a la otra mujer y a la hija de 12 años que quiso defender a su mamá y también terminó lastimada.
Tras el descontrol, Gómez huyó en moto, pero fue capturado rápidamente por la Policía. Esta vez, la Justicia no aflojó: aceptó su culpa en un juicio abreviado y fue condenado a 7 meses efectivos por lesiones leves en dos hechos, acumulados con sentencias previas, para un total de 20 meses en prisión.
Una historia dura y dolorosa que pone en alerta: la violencia doméstica sigue siendo un enemigo potente y la justicia debe actuar con más fuerza para proteger a los más vulnerables.