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Análisis Económico

Minería, campo y finanzas: los motores que empiezan a mover la economía en un contexto todavía complicado

Un estudio de la Fundación Mediterránea con datos del INDEC muestra que la minería, la intermediación financiera y la agricultura están al frente del repunte económico. Aunque la industria y la construcción no levantan cabeza, diciembre dejó una mejora mensual que da un respiro.

Minería, campo y finanzas: los motores que empiezan a mover la economía en un contexto todavía complicado

En medio de un panorama donde la incertidumbre macroeconómica sigue presente y la necesidad de estabilizar los números es urgente, la Argentina empieza a mostrar algunas señales de recuperación económica, aunque sea tímida aún. Así lo detalla un informe reciente de la Fundación Mediterránea, basado en los últimos datos del INDEC.

Según el organismo oficial, la actividad económica creció un 1,8% en diciembre respecto a noviembre y acumuló un aumento del 3,5% comparado con el mismo mes del año anterior. Esta cifra es la mejor desde julio de 2024 y puede ser el aviso de que pinta un cambio de rumbo.

Uno de los grandes protagonistas de esta levantada es la minería, que suma un incremento del 18,3% desde noviembre de 2023. Este empuje se debe a la continuidad de los proyectos metalíferos, la mejora en los volúmenes para exportar y la estabilidad en los precios internacionales de minerales clave. En provincias como San Juan, que tienen fuerte presencia extractiva, el impacto se nota bien en la mano de obra, la logística y la entrada de divisas.

Pero la minería no está sola en el podio: la intermediación financiera va en alza con un 23% de crecimiento acumulado y el agro no se queda atrás con un 18,5%. Estos tres sectores tienen algo en común: están muy ligados al mercado externo, generan divisas y dependen menos del consumo interno, lo que les da una mejor respuesta ante el nuevo esquema cambiario.

El campo logró recuperarse después de sufrir las heridas de la sequía en ciclos anteriores. Los rindes mejoraron, el clima se volvió más previsible y eso permitió recomponer las exportaciones y dar un poco de aire a la economía real. Como uno de los pilares históricos que traen dólares al país, la reactivación del agro reverbera en el transporte, servicios afines y el sistema financiero.

Por su parte, el sector financiero se mueve firme en la cabeza del crecimiento gracias a un reordenamiento en los precios relativos, la normalización de instrumentos financieros y una mayor actividad en el mercado de capitales. Sin embargo, no es todo color de rosa: la economía sigue en transición, con balances que deben recomponerse y grupos que buscan cobertura contra la inflación y la volatilidad.

El panorama para la industria y la construcción es más complicado. La industria apenas sube un 6,5%, mientras que la construcción sigue con una caída del 12,8%. Muchas ramas industriales siguen trituradas: la producción textil bajó un 31,5%, caucho y plásticos un 28,4%, vehículos automotores 23,3%, productos de metal 19,9% y minerales no metálicos 18,7%. Solo algunos sectores exportadores como la refinación de petróleo y alimentos y bebidas mantienen terreno firme desde hace más de dos años.

El turismo, por otro lado, sigue sin recuperarse y es uno de los más castigados: sufrió una caída del 29%. Aunque enero muestra leves mejoras, la actividad todavía está lejos de los niveles previos, afectada por el encarecimiento en dólares y la dura competencia de otros destinos regionales.

El diagnóstico de la Fundación Mediterránea es claro: se levantan los sectores que exportan, generan divisas y no dependen tanto del consumo local. En cambio, los que están enfocados al mercado doméstico, con baja competitividad y muy expuestos a las importaciones, la tienen difícil. La apertura cambiaria y comercial dejó en evidencia problemas estructurales de productividad y costos que no se arreglarán de un día para el otro.

El dato de diciembre invita al optimismo, pero todavía no basta para asegurar que la recuperación llegó para quedarse. Habrá que ver si la minería, el agro y las finanzas pueden mantener su ritmo y arrastrar al resto de la producción. En esta película, la minería se perfila como un actor clave para el nuevo esquema económico, porque aporta exportaciones, empleo de calidad y encadenamientos productivos regionales. Su desempeño junto con el agro y las finanzas genera las primeras señales de vida en una economía que sigue buscando su rumbo y reacomodándose.

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