Mendoza banca fuerte el mercado interno y San Juan se desploma sin freno en enero
Mientras Mendoza puso el hombro y levantó un 11,2% sus despachos de vino, San Juan sufrió un batacazo del 57,1% en el mercado interno durante el primer mes del 2026. El país sumó apenas un leve crecimiento del 0,6%, pero la realidad está bien dispareja entre provincias.
Arrancó el 2026 y el mercado interno de vinos argentinos mostró números que no paran de dar que hablar. Con 555.883 hectolitros despachados en enero, el crecimiento nacional fue un tímido 0,6%. Pero ojo que esta cifra oculta una historia bien diferente entre nuestras provincias.
La joyita del momento la deparó Mendoza, que representa nada menos que el 91,1% de esos despachos y registró un salto del 11,2% con respecto al año pasado, llegando a 506.426 hectolitros. El dato no es menor y mostró que Mendoza agarró el toro por las astas, sobre todo por el crecimiento de vinos sin mención varietal que subieron un contundente 16,4% y el boom de los vinos blancos, que pegaron un subidón del 33,4%. Claramente, la movida fue captar a consumidores más cuidados con el bolsillo, tirando a productos más accesibles.
Pero no todo es fiesta en el Valle de Uco y alrededores. Al otro lado de la cordillera, San Juan la pasó muy mal. La segunda provincia en volumen en el país pegó un volantazo para atrás y registró un fuerte bajón del 57,1% en sus despachos. La mayoría de sus vinos son sin mención varietal, que se desinflaron un 54,6%, mientras que los varietales tuvieron una caída brutal de 67,3%. Por tipo de vino, los blancos se desplomaron un 69,3% y los tintos y rosados un 51%. Lo más preocupante es que esta baja no parece un accidente: el informe advierte que continúan el declive sin freno, marcando una tendencia preocupante para el histórico productor sanjuanino.
Mirando más allá, el panorama en otras provincias fue más bien una mezcla de contrastes. Algunas, como Buenos Aires subieron un redondito 17,8% y Jujuy, La Pampa y Chubut también sumaron cifras importantes. Mientras tanto, la mayoría sufrieron caídas severas: Córdoba a la cabeza con un desplome del 91,3%, seguida por San Luis, Entre Ríos y otras que no le pudieron pegar una pata al gato.
Este baile en las cifras refleja un perfil de consumo que claramente busca la billetera. Los vinos sin mención varietal ganan terreno (+4,9%) y ya dominan el 73,5% del mercado, mientras que los varietales bajan casi un 9% y los espumosos no la ven (-10,1%). En cuanto a las botellas, el único envase que creció fue el Tetra Brik (+5,4%), ideal para los consumidores que quieren estirar la guita, mientras que la clásica botella y la damajuana se achicaron, igual que el bag in box y la lata, esta última con un desplome hondo del 54,5%.
La postal que deja enero es clara: la llevamos gracias a Mendoza, que tapa con el pecho el bache que dejaron San Juan y otras provincias. El país suma un mínimo avance, pero la realidad muestra que la torta de vino se reparte cada vez más concentrada en pocas manos, mientras algunos históricos pierden terreno. El 2026 ya empieza a masticar un nuevo paisaje en la producción vitivinícola argentina, y queda la pregunta: ¿esto es un cambio temporal o un giro que vino para quedarse?