¡Aires del Sur se desplomó! 140 laburantes quedaron en la calle en Tierra del Fuego
La firma fabricante de aires Electra y Fedders pidió la quiebra tras llegar a un punto sin retorno con sus pagos. La planta de Río Grande está paralizada y la UOM se prende fuego en reclamos.
Aires del Sur (ADS), la empresa criolla que fabricaba y vendía equipos de aire acondicionado bajo las etiquetas Electra y Fedders, hizo agua y presentó la quiebra directa ante la Justicia esta semana. El pedido lo firmó nada menos que su presidente, Roberto Ángel Ceretti, quien tomó las riendas en noviembre pasado. En el escrito oficial, al que tuvo acceso Infobae, confirman que están en una "cesación de pagos actual, generalizada e irreversible" y que el problema es de cuna: una crisis "estructural" que no pudo remediar ni su plan de continuidad.
La planta de Río Grande fue escenario de protestas intensas de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), quienes exigían certezas sobre los sueldos de febrero y otros pagos pendientes. Al final, los 140 trabajadores se quedaron sin laburo.
Un proveedor, que pidió reserva de su nombre, tiró fuerte: "Pusieron gente que no existe, adrede para quebrar la empresa. Por eso nos hicieron trabajar en doble turno para llevarse los equipos y venderlos". Además, sospecha de testaferros y de una quiebra a propósito. Por otro lado, la firma asegura que cuando asumió la nueva administración en noviembre de 2025, halló un panorama financiero muy profundo y complicado, producto de un sistema comercial deficiente desde fines de 2023.
La operación habitual se basaba en vender equipos antes de tenerlos, cobrar con cheques posfechados, descontarlos y comprar materia prima importada. El costo financiero dobla la ganancia, generando pérdida tras pérdida. La administración intentó conseguir un socio internacional, negociando con el chino Chigo Group, que podría haber aportado una inversión mínima de USD 5 millones. Pero la espera y pedidos del grupo oriental por inspecciones y análisis frenaron la chance. Se esperaba que enviaran entre 7.000 y 14.000 kits al mes para reactivar la fábrica en 2026, pero no fue posible.
La empresa había planteado un plan para usar 4.000 kits importados y pagar sueldos atrasados y proveedores, bajo control judicial. Sin embargo, ese pedido fue rechazado el 19 de febrero y la firma se quedó sin plata para seguir adelante.
Entre los activos que pusieron sobre la mesa están la planta industrial en Tierra del Fuego, valuada en más de USD 15 millones, y los 4.000 kits en el Puerto de Buenos Aires, valorados en cerca de USD 2 millones. Según la empresa, esos bienes superan la deuda actual, incluso lo adeudado a los trabajadores.
Finalmente, sin más alternativas y con el plan de continuidad caído, la quiebra aparece como la única salida para cuidar lo que queda y proteger a los acreedores.
Pero esta situación no es un caso aislado: la industria local en Tierra del Fuego está bajo un tornado. La apertura comercial, la baja competitividad y los costos financieros elevados fueron hundiendo a varias fábricas. La reducción de aranceles también les pegó duro, poniendo en jaque el régimen de promoción que por años sostuvo la producción en la isla. Si bien el gobierno sostiene las medidas, el contexto obliga a las empresas a repensar cómo sobrevivir en esta nueva realidad.