Vicuña: el mega proyecto minero que genera entusiamo y recelo a partes iguales
Mientras Vicuña promete una inversión millonaria que podría transformar San Juan, el historial complicado de sus operadores y obstáculos ambientales ponen un manto de desconfianza sobre el futuro inmediato del proyecto.
Vicuña acaba de presentar la Evaluación Económica Preliminar (PEA) que marca una inversión récord de 18 mil millones de dólares, una cifra que pone a San Juan en la mira mundial. Sin embargo, aunque los números despiertan ilusión, la incertidumbre sobre el impacto real en la provincia genera más preguntas que certezas.
Desde el 2027 al 2030, la fusión entre BHP y Lundin planea inyectar 7 mil millones de dólares en la etapa inicial. ¿Y el derrame económico local? La minera siempre mostró poco interés en los proveedores sanjuaninos, prefiriendo socios globales que optimizan su negocio, sin pensar demasiado en el pueblo. El mismísimo CEO, Juan Morea, tiró la posta en Argentina Cobre: "no le parecía conveniente una ley de proveedores mineros en la provincia". Clarito, lo local pasa a un segundo plano para ellos.
Este entusiasmo por la inversión choca con la realidad ambiental. Vicuña no tiene aún una declaración de impacto ambiental aprobada que abarque el proyecto completo. Solo Josemaría cuenta con una, la carta fuerte que Lundin usa para captar a BHP. Pero el otro mega proyecto, Filo del Sol, carece de aprobación, lo que podría significar trabas y demoras hasta hacer una evaluación única para ambos, complicando los tiempos.
Las evaluaciones ambientales, además, sufren cambios preocupantes. La provincia sacó a organismos nacionales del proceso, enojando a varios expertos que ven menos rigor técnico en los nuevos análisis. Esta movida en la normativa podría impactar en la transparencia y cuidado de los ecosistemas.
En el contexto minero global, el distrito Vicuña no solo alberga estos proyectos, sino también a otros como Lunahuasi y en la vecina Chile, Los Helados y Caserones. El potencial es enorme, pero algunos en la provincia dudan que para 2030 se logre la construcción total de la mina. Para esta gente, podría tratarse de montar un "exo estado minero", pero eso lleva años y mucha política detrás.
La historia reciente no ayuda: las mineras vienen con pedidos y reclamos varios, desde beneficios fiscales con el RIGI hasta definiciones sobre ambientes glaciares y reformas laborales. Mientras los anuncios y expectativas suben, las concreciones palpables siguen lejos y la paciencia tiene límite.
Y no es joda: las dos compañías protagonistas, BHP y Lundin, arrastran vergüenzas internacionales. La tragedia ambiental de Mariana, Brasil, en 2015 -responsabilidad compartida de BHP- dejó 19 muertos, pueblos arrasados y un desastre ecológico monumental. En London, un tribunal los declaró culpables y los mandó a pagar compensaciones millonarias.
Por su parte, Lundin carga con denuncias graves por violaciones de derechos humanos en África, con miles de muertes y desplazamientos vinculados a sus explotaciones. Además, enfrenta demandas laborales y ambientales en varios países, reflejando un historial complicado que exaltan la impunidad empresarial en zonas vulnerables.
Así las cosas, mientras en San Juan se sueña con un boom minero que impulse la economía local, la realidad muestra que la historia y la burocracia torcerán cualquier entusiasmo desmedido. Las promesas están puestas, pero el desafío de Vicuña antes de 2030 resulta más una carrera de obstáculos que un camino despejado.