Trump mete un 10% de arancel a todos sus socios comerciales: casi un cachetazo para los que ya tenían trato con EEUU
La Corte Suprema cortó de lleno los aranceles que Trump imponía país por país, pero el ex presidente no se quedó quieto y puso un 10% global, sin importar los acuerdos previos. Un lío bárbaro que sigue haciendo temblar el mercado y las relaciones internacionales.
La movida no fue menor: Donald Trump decidió ponerle un palo en la rueda a sus socios comerciales firmantes de acuerdos arancelarios. Según la Casa Blanca, con el nuevo arancel global del 10%, agarró a todos por igual, sin importar lo que hayan firmado antes. Una especie de "no hay ventaja para nadie".
Esto salió a la luz justo después de que la Corte Suprema de Estados Unidos frenara de manera tajante los aranceles por país que el ex presidente había sacado de la galera usando sus poderes de emergencia. Pero el ex mandatario, que no se achica, recordó la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 y les metió un arancel mundial del 10% a las importaciones, dejando todo en vilo.
Si bien nadie sabe bien cómo seguirá esta historia cuando llegue el plazo de 150 días que fija la ley, la incertidumbre es grande. Y para colmo, el fallo de la Corte -que fue con seis votos a favor y tres en contra- dejó claro que la ley de 1977 que usaba Trump no le da la potestad para poner tarifas globales de manera arbitraria. El presidente del Tribunal, John Roberts, tiró la posta: "la ley no hace referencia a aranceles ni gravámenes", lo que limita la manito del Ejecutivo sobre los temas comerciales.
El tema no termina ahí: este golpe judicial afecta desde el 10% base global, hasta aranceles extras como el 25% para México y Canadá, buscando meter presión por temas de drogas, y hasta un duro 50% para Brasil e India, en represalia por movidas políticas de esos países.
Como era de esperar, Trump no se quedó mudo y en conferencia de prensa le tiró con todo a la Corte Suprema, acusando –sin pruebas– que los jueces tenían "intereses extranjeros" metidos en la mano. Se mostró firme, asegurando que quedó "más poderoso" y que va a buscar la vuelta legal para mantener su epopeya arancelaria.
Entre los jueces que dijeron "no" a su postura hay dos nominados por él mismo, mientras que Brett Kavanaugh, otro designado de su riñón, fue el único que bancó su vereda.
En el plano económico, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que el nuevo sistema va a mantener los ingresos por aranceles "prácticamente sin cambios" para 2026. Pero ojo, que un estudio de la Universidad de Pensilvania calculó que podrían tener que devolver hasta 175 mil millones de dólares a empresas afectadas, aunque la pelea judicial se ve larga y pesada.
Por si fuera poco, el consumidor yankee podría sentir el impacto bien en el bolsillo, con una tasa efectiva de aranceles del 9,1%, la más alta desde 1946 salvo en 2025, según la Universidad de Yale.
En el mapa internacional, Canadá no se guardó nada y calificó estos aranceles como "injustificados", anticipando días turbios en la relación bilateral. La Unión Europea y Reino Unido están pendientes de analizar el fallo. Trump, por su lado, no pierde las esperanzas y mencionó que seguirá negociando mano a mano con países como India.
En casa, desde la National Retail Federation salieron a celebrar esta movida, pues da "certeza" al sector mercantil. Pero la senadora Elizabeth Warren aprovechó para hacer sonar la campana de alerta, advirtiendo que no hay claridad para devolver los aranceles pagados por consumidores y empresas chicas. Incluso, el gobernador de California, Gavin Newsom, reclamó que se devuelvan esos fondos cobrados "de manera ilegal".
Mientras todo este tema hierve, en Wall Street hubo una subidita piola, como quien ya esperaba este batacazo judicial. Ahora, el Ejecutivo todavía no dio a conocer el texto completo de la orden ni cómo piensa manejar los controles ni la extensión de estos aranceles.