Marchese: "No veo que la balanza se incline en favor del empleador"
Después de que Diputados cerrara con luz verde la reforma laboral impulsada por Javier Milei, Franco Marchese, subsecretario de Trabajo en San Juan, aseguró que la modernización del laburo no pisa fuerte a las garantías esenciales.
La Cámara de Diputados de la Nación le puso el sello a la reforma laboral de Javier Milei con un contundente apoyo de 135 votos afirmativos, después de una maratónica sesión que siguió hasta la madrugada. Si bien fue apoyada por bloques amigos y fuerzas provinciales, se sacó de la ley un artículo clave: el 44, que hablaba de licencias por enfermedad y accidentes.
En medio de este revuelo, Franco Marchese, subsecretario de Trabajo en San Juan, salió a la radio local, Radio Mil20, para despejar dudas y defender la nueva normativa. "El espíritu de la ley mantiene la inviolabilidad de los derechos del trabajador", tiró firme, asegurando que la balanza no está ni cerca de caer para los empleadores en desmedro de los laburantes.
Marchese contó que desde la Subsecretaría fueron la mano derecha técnica de los diputados nacionales Nancy Picón y Carlos Jaime durante el debate. Resaltó que siguen vigentes pilares esenciales como el in dubio pro operario —que se traduce en fallar a favor del trabajador cuando hay dudas— y la irrenunciabilidad de derechos, es decir, ni en pedo un empleado puede regalarse parte del sueldo.
El funcionario recordó que la ley vieja ya tenía más de 50 años y no daba abasto para los cambios del mundo del trabajo actual. "No es lo mismo 1976 que 2026, ¡y eso se nota!", aseguró. Además, destacó que los laburantes de plataformas digitales, como los de delivery o apps de transporte, ahora tienen un marco legal claro que los protege, algo que no existía y los dejaba a la deriva.
Respecto a rumores sobre pagar indemnizaciones en cuotas o a que se terminen juicios, Marchese fue clarito: la ley es competencia solo del Congreso y la provincia no puede meter mano. "Ahora falta que el Ejecutivo nacional reglamente y ahí veremos cómo se mueve la cosa en los barrios y fábricas", explicó.
Por otro lado, apuntó que la jornada laboral estándar de 8 horas diarias y 48 semanales sigue en pie, pero habilitaron un sistema de banco de horas que permite compensar las horas extras con tiempo libre en lugar de guita extra. "No es algo nuevo, ya se venía practicando y ahora se pone todo sobre la mesa", aclaró.
Cuando le preguntaron sobre la desigualdad que siempre trae acordar en un contexto laboral donde el patrón tiene la sartén por el mango, Marchese puso el foco en que la ley habla de acuerdo entre partes y que las garantías para el laburante siguen firmes.
Por último, no se hizo el distraído y reconoció que la ley puede ir a parar a la Corte Suprema: "Probablemente termine judicializada, pero ojalá que esto se apruebe sin vueltas". Mientras la reforma avanza, el país sigue debatiendo cómo equilibrar el ritmo vertiginoso de la modernidad sin dejar de cuidar al laburante de siempre.