Conoce los detalles: el Gobierno estira el RIGI un año más para dar respiro a grandes inversiones
El Ejecutivo decidió extender hasta julio de 2027 el plazo para sumarse al Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones. La movida busca facilitar la concreción de mega proyectos y suma cambios para sectores clave como petróleo, gas y tecnología.
El Gobierno nacional, bajo la firma del presidente Javier Milei, puso en marcha una prórroga que promete darle un respiro enorme a quienes están embarcados en proyectos de largo aliento. Se trata del Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI), cuyo plazo de adhesión ahora se extiende hasta el 8 de julio de 2027, sumando un año extra para que los inversores respiren y terminen de darle forma a sus planes de alto vuelo.
Según el Decreto 105/2026, esta decisión nace de la necesidad de entender que las mega inversiones no se cocinan en dos patadas. Así, el RIGI se plantea como una herramienta que ya mostró resultados, aportando al desarrollo económico, la competitividad y la generación de empleo en el país, aunque con la paciencia que requieren los tiempos reales de estos emprendimientos.
Una de las estrellas de esta actualización es el sector de petróleo y gas, que ahora incluye en la lista proyectos para construir plantas de tratamiento y separación de líquidos, oleoductos, gasoductos y hasta petroquímica, con la lupa puesta en la infraestructura para exportar Gas Natural Licuado (GNL). Además, se ponen reglas claras sobre los llamados "nuevos desarrollos costa adentro", con un piso firme de inversión de 600 millones de dólares. Mientras que para exploración y producción costa afuera, el techo de entrada es más bajo, en 200 millones de dólares, entendiendo que el riesgo y la apuesta son todavía más grandes.
En tanto, la tecnología se agiganta con definiciones que reconocen su originalidad y evolución. No se trata solo de sumar capacidad, sino de innovar. Por eso, cualquier "ampliación" que traiga un producto nuevo con un aporte tecnológico fuerte deberá superar los 250 millones de dólares de inversión y tener un ciclo de vida en el mercado no mayor a diez años para entrar en el juego.
Para que todo funcione mejor, el decreto arma un Comité Evaluador para analizar cada proyecto presentado y afina las reglas para la amortización acelerada, la trazabilidad de las divisas y los mecanismos para resolver disputas, sellando así una herramienta más sólida y segura para que la plata fluya con mayor confianza.
Así, el Gobierno juega sus fichas para aprovechar esos recursos naturales que tenemos y el talento genuino en tecnología, buscando que ningún proyecto se quede a la mitad por falta de tiempo o reglamentación adecuada. La pelota está en cancha, y esperan que estas medidas le den vuelo y potencia a las inversiones que pueden marcar la diferencia.