La UIA le planteó a Caputo un plan con medidas fuertes para darle aire al consumo
En una charla de peso con el ministro, la Unión Industrial Argentina deslizó propuestas como baja de aportes patronales, cuotas para el financiamiento y alivio fiscal ante la parálisis del sector industrial.
Si no se reactiva el consumo, si no hay crecimiento, el programa económico no aguanta y esto termina mal, se escucha entre cuchicheos en los pasillos de los empresarios más grosos del país. Y no están solos en la preocupación: la Unión Industrial Argentina, encabezada por Martín Rappallini, se juntó con el ministro de Economía, Luis Caputo, para poner sobre la mesa un paquete de propuestas que busquen darle respiro a la actividad.
La charla fue intensa y con eje en la reforma laboral, donde se destacó el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), la reducción de costos judiciales para la industria y la implementación del régimen de nuevo empleo con aportes patronales mínimos: 2% por cuatro años. También se tocó el Régimen de Incentivo para la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (RIMI). Caputo destacó que estas iniciativas y la ley de Inocencia Fiscal serán claves para gestionar la transición hacia un modelo que apueste a crear empleo, mejorar salarios y abrir más las puertas al comercio exterior.
Consciente de la pesada carga impositiva que asfixia, se habló de aliviar impuestos, sobre todo a nivel provincial y municipal, para ganar competitividad a nivel industrial. La realidad pinta complicada: la actividad se frenó en 2025 y los datos de Eco Go muestran que el uso de capacidad instalada en la industria bajó a 53,8% en diciembre, lejos del ya bajo 56,7% del año anterior.
La UIA presentó varias ideas: permitir tomar aportes patronales a cuenta del IVA para impulsar el empleo nuevo; un sistema de cuotas para fomentar el consumo tipo Ahora 12, pero sin gastar plata del Estado; seguir sacando derechos de exportación en sectores pendientes; y revisar los reintegros especialmente para manufacturas de origen industrial (MOI) y alimentos.
Para la industria relacionada con la construcción, piden medidas puntuales, como la devolución del IVA en compras con tarjeta para reactivar la compra de insumos. También surgió la necesidad de brindar mayor apoyo financiero para las PyMES, con fondos del FAL y esquemas de créditos garantizados por el hogar. En cuanto a las importaciones, se reclamó poner más control a la subfacturación que hace daño a la producción nacional en un mercado global con sobrecapacidad.
Los industriales alertan sobre el peso brutal de los impuestos y están trabajando para presentar un proyecto que alivie la presión tributaria en todos los niveles. Entienden que es clave que las provincias bajen sus tasas, porque de nada sirve una baja nacional si las cargas provinciales y municipales siguen altas y distorsivas. Sostienen que de no avanzar en esto, la tentación de mudar negocios al extranjero va a ganar terreno, como pasó con la idea de un polo audiovisual que fue archivada porque filmar afuera es más barato por impuestos.
Desde Economía prometieron seguir analizando estas propuestas y mantener el diálogo técnico para ver qué se puede sacar adelante.
La preocupación no es en vano: tanto las PyMES como las grandes firmas están complicadas. El sector textil sufre un combo mortal en el que la presión fiscal asfixia y, por ejemplo, en lugares como La Salada los precios de la ropa son prácticamente igual a los de productos chinos, vendidos en negro y a bajo costo. El rubro siderúrgico reporta caídas de hasta 50% en ventas por la mezcla peligrosa de apertura y baja demanda. En neumáticos, las importaciones toman gran parte del mercado, llegando al 85%. El consumo masivo también está más flaco, desplazado por la competencia del exterior.