El dólar juega bajo y se despega del límite de la banda
El dólar mayorista tocó su punto más bajo en casi tres meses y la brecha con el techo cambiario se amplió. La tranquilidad cambiaria se mantiene gracias al equilibrio entre la compra de reservas y la oferta privada.
Este martes, el dólar volvió a caer y marcó su valor más bajo desde el 19 de noviembre pasado. El tipo de cambio mayorista bajó un 0,8% hasta los $1.405, estirando la diferencia con el techo de la banda cambiaria ubicado en $1.580,27 a un 12,31%. En paralelo, el dólar minorista en el Banco Nación retrocedió un 1%, quedando en $1.425. En el mercado bursátil, el MEP descendió un 0,8% a $1.428 y el CCL bajó 0,5% hasta $1.472. Por su parte, el dólar blue cedió un leve 0,3% cerrando en $1.425.
Al inicio de 2026, el foco ya no está tanto en el valor del dólar, sino en entender cómo se mantiene esta calma cambiaria. La temporada turística, el endeudamiento en dólares de empresas y provincias, junto con el crédito bancario en moneda extranjera, asoman como piezas clave que podrían desequilibrar la balanza, incluso sin grandes movimientos en las cotizaciones.
Por un lado, se observa la dinámica de las reservas y la capacidad del esquema para atravesar el período previo a la cosecha gruesa. Por el otro, la atención está puesta en el riesgo país y en la posibilidad —real o potencial— de retomar acceso al financiamiento externo, elemento sensible en un año electoral.
El Banco Central comenzó el año con una fuerte compra en el mercado oficial de divisas, adquiriendo más de USD 1.158 millones en enero. Este gesto fue interpretado como un ancla que permitió reducir el riesgo país y enfriar la presión sobre el tipo de cambio. Pese a la demanda estacional de pesos que suele aumentar en esta época, la plaza cambiaria se mantuvo sólida, sustentada más por el balance de flujos que por cambios bruscos en las expectativas.
Los especialistas remarcan que la continuidad del «puente» hasta la cosecha depende de que la oferta privada siga aportando dólares, a través de emisiones, préstamos y depósitos en moneda extranjera. Sólo ante shocks externos adversos podría tensarse el mercado cambiario.
Del lado financiero, el riesgo país se encuentra cerca de los 485 puntos básicos, un nivel similar al que tenía Ecuador cuando regresó a los mercados internacionales. A pesar de esto, las autoridades optaron por no emitir deuda externa aún y apostaron a esperar un contexto más favorable para salir a tasas más bajas, un cálculo político y económico que mira de reojo las elecciones de 2027.
En cuanto al turismo, los préstamos en dólares para consumos con tarjeta alcanzaron máximos históricos en enero, reflejando una fuerte salida de divisas por esa vía. Pero ese impacto se compensó con créditos bancarios en dólares que ingresaron al mercado oficial, sumando más de USD 1.194 millones en stock durante enero.
Además, las emisiones de bonos corporativos y provinciales en dólares superaron los USD 8.300 millones desde octubre de 2025, consolidándose como otra fuente importante de oferta en el MULC.
En resumen, la estabilidad del dólar se sostiene gracias a un equilibrio delicado entre la demanda por turismo y consumos externos, y la oferta vía créditos y emisiones en dólares.
Desde el punto de vista macroeconómico, el Gobierno postergó indefinidamente el cambio en la metodología del IPC Nacional que estaba previsto para enero de 2026, una medida que no tuvo impacto visible en las tasas ni en la curva CER y bonos en dólares, según analistas.
Sobre el tipo de cambio real, el mercado señala que ésta vuelve a ser clave. El atractivo histórico para importaciones y turismo influye en la cuenta externa, mientras que las exportaciones, con protagonismo creciente del sector hidrocarburífero, muestran buena dinámica.
Sin embargo, la balanza comercial total se redujo del 40,4% al 4% interanual debido al aumento en importaciones de combustibles, cuya participación en el superávit pasó del 31% al 68%. Así, la energía se confirma como un factor crucial para el equilibrio externo.
Los operadores de la City observan con atención este tablero completo: reservas, flujos en el MULC, turismo, tasas en pesos, brechas cambiarias, oferta privada y tipo de cambio real. La pregunta del millón es cuánto tiempo puede mantenerse este delicado equilibrio antes que algún movimiento inesperado cambie el panorama.
El puente hacia la cosecha está firme pero no garantizado. Para estirar la calma, hace falta que sigan fluyendo juntos financiamiento privado, créditos en dólares, acumulación de reservas y balance externo. Si alguna de estas piezas se corre, la cotización podría salir a bailar cuando nadie lo piense.