El riesgo país cae a su nivel más bajo desde 2018 y el Gobierno celebra un posible regreso a los mercados internacionales
El índice tocó mínimos en los últimos años, alentando la ilusión oficial de volver a obtener financiamiento externo con mejores condiciones y apuntalar la economía nacional.
El riesgo país argentino cerró la última rueda financiero en 526 puntos básicos, marcando su punto más bajo desde 2018. Esta baja no pasó desapercibida en la Casa Rosada, donde la movida se interpreta como una bocanada de aire fresco para la economía.
El indicador, que mide la diferencia en rendimiento entre los bonos argentinos y los del Tesoro estadounidense, bajó tras un clima internacional algo más calmo, con rumores de entendimientos entre Estados Unidos y Europa sobre Groenlandia. Además, el Banco Central se puso las pilas acumulando reservas, lo que terminó de darle un buen empujón a los precios de los bonos soberanos y, en consecuencia, a la caída del riesgo país.
Esta mejora tiene sabor a triunfo oficial: un dólar más estable, reservas reforzadas y la esperanza de una próxima baja en las tasas de interés para reanimar el crédito y las inversiones. En el Gobierno se destacan tres luces verdes importantes: un riesgo país a la baja, un dólar oficial contenido y una política monetaria más segura.
Desde Adcap Grupo Financiero estiman que los inversores ven un futuro con riesgo país cerca de 450 puntos básicos, sostenido por superávit fiscal y acumulación de reservas. Esto podría llevar a un salto entre 13% y 16% en los bonos con vencimiento en 2030 y 2035. Y si la política mejora, el sueño es llegar a niveles de 300 puntos, algo que haría latir más fuerte el corazón de la economía.
El Gobierno sabe que cuanto más bajo el riesgo país, menor el costo para endeudarse y mayor el interés de los inversores. Por eso, esta baja despierta alegría y expectativas de un regreso firme a los mercados externos, a diferencia de comienzos de 2025, cuando la reinversión de deuda fue escasa.
Claro que no todo es color de rosa: la inversión sigue flaca y la actividad económica muestra signos de fragilidad. Sin embargo, el descenso del riesgo país es visto como un hito clave, una luz en el camino que podría traer normalidad financiera y nuevos recursos para el país.