Se va Pierrini y llega Herrmann: cambios en la Secretaría del Transporte
Después de ocho meses al mando, Luis Pierrini renunció a la Secretaría de Transporte por motivos personales. El arquitecto Fernando Herrmann, con amplio bagaje en infraestructura, tomará las riendas del área en un momento complicado para el sector.
En un giro inesperado, Luis Pierrini decidió dar un paso al costado y dejar la Secretaría de Transporte, área que comandaba desde mayo tras la salida de Franco Mogetta. El anuncio oficial, salido directo del Ministerio de Economía, atribuye su renuncia a "motivos personales". El ministro Luis Caputo no tardó en expresar su gratitud: "Agradecemos el compromiso y la labor desarrollada por Pierrini durante su gestión al frente de la Secretaría".
Lejos de los flashes y los micrófonos, Pierrini llevó adelante su tarea con un perfil netamente técnico, concentrándose en la reglamentación y en la firma de resoluciones que apuntaban a ordenar el sector. Sin embargo, los últimos tiempos no fueron sencillos para el mendocino: según allegados, las semanas previas a su salida estuvieron atravesadas por inquietudes sobre fallas en algunas compañías low cost y el pedido de endurecer controles y sanciones.
Ahora, el que agarra la posta es Fernando Herrmann, un arquitecto formado en la Universidad de Belgrano y con un Executive MBA del IAE que suma experiencia en gestión de infraestructura y docencia universitaria. Según el comunicado oficial, Herrmann posee "una sólida trayectoria profesional vinculada al desarrollo de obras de infraestructura y a la gestión del sector".
Esto sucede a la par de denuncias por posibles irregularidades en el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires: empresas como el Grupo La Nueva Metropol habrían cobrado tarifas por encima de lo debido, generando compensaciones millonarias a cargo del Estado. Además, los paros de choferes de la UTA por atrasos en negociaciones salariales tensaron aún más el panorama.
El arribo de Herrmann es visto desde el Gobierno como una oportunidad para reforzar la supervisión y mirar la gestión con lupa, buscando transparencia y una operación más eficiente en el transporte público. Se viene una etapa con expectativas altas y muchos desafíos por delante.