¡Final de película y para no creer en Marruecos!
La Copa África tuvo un cierre de esos que dejan a todos con la boca abierta: entre polémicas arbitrales, un penal bochornoso y un final épico, Senegal se coronó campeón en un partido que dio que hablar en todo el continente.
En el monumental Estadio Prince Moulay Abdellah de Rabat, se vivió una definición que quedará grabada en la historia de la Copa Africana de Naciones. Marruecos y Senegal se enfrentaron en una final que tuvo de todo: idas y vueltas, polémicas de arbitraje y emociones en estado puro.
Todo empezó a calentarse cuando el árbitro congoleño, Jean Ndala, no solo anuló un gol de forma controversial sino que tampoco permitió que el VAR interviniera en esa jugada decisiva, lo que desató la bronca de los senegaleses. La tensión subió tanto que los jugadores del equipo africano se retiraron del campo, dejando a todos en vilo.
Luego de unos minutos de incertidumbre, y tras un llamado de su figura Sadio Mané y el entrenador Pape Thiaw, el plantel regresó al terreno de juego. Pero no faltaba drama: un penal polémico cobrado tras un agarrón que sí fue revisado por el VAR, puso a Brahim Díaz frente a frente con el arquero Edouard Mendy. La ejecución, una picadita confianzuda, fue atajada sin dramas por el guardameta y el partido continuó sin goles en los 90 minutos reglamentarios, dando paso al tiempo extra.
Ya en la prórroga, Senegal no aflojó. A los pocos minutos, una contra perfecta desembocó en un derechazo tremendo desde fuera del área de Pape Gueye, que se clavó en el ángulo como un misil teledirigido. Ese golazo coronó a los senegaleses campeones, luego de un encuentro para el infarto donde más de uno quedó con la piel de gallina y el corazón a mil.