La deportista mendocina que revolucionó el mountain bike: "En San Juan desarmé una federación"
Amalia Sotelo de Radys rememoró aquella pelea en San Juan que sacudió al ciclismo argentino y abrió la puerta para la igualdad de género en las carreras. Una anécdota que marcó un antes y un después.
En una charla picante con un programa deportivo de San Rafael, la mendocina Amalia Sotelo de Radys no dudó en sacar a relucir un episodio que quedó grabado en la historia del mountain bike nacional, y ojo, todo pasó en tierras sanjuaninas.
Resulta que en un Campeonato Argentino de MTB, cuando Amalia corría descenso, todo parecía encaminarse bien hasta que llegó la premiación y la cosa se puso turbia. "Yo desarmé una Federación Argentina de Ciclismo", soltó sin vueltas en la entrevista.
La cuestión fue que mientras los varones se llevaban premios de lujo: remeras, medallas y demás, a las mujeres les daban un simple diploma. La ciclista recordó claro: "Habían bastantes minas corriendo, y cuando suben al podio, a los chicos les dan unas cosas bárbaras y a nosotras nada más un papelito".
Tratando de aguantar la bronca, decidió hacer lo que pocos se animan. Frente a los capos y directivos de la Federación, agarró el micrófono a la fuerza y largó: "estos sinvergüenzas que están acá son los culpables de que las mujeres no tengamos lugar". Una bomba.
La FCA no se quedó atrás y le mandó una carta documento, fuerte. Pero Amalia no se achicó y contestó con otra igualito. Así, la cosa explotó: la Federación Argentina de Ciclismo se rompió, nació el mountain bike separado y las puertas para las mujeres empezaron a abrirse.
Hoy el ciclismo está organizado por la UCRA, que agrupa distintas federaciones, como la FACiMo para mountain bike y otras para pista, ruta y BMX. Cada una con su comisión propia y reglas claras que garantizan igualdad y organización.
Para Amalia, esa pelea en San Juan fue la chispa que encendió el cambio. "Conseguí el lugar de la mujer en las carreras", dijo con orgullo, y agregó: "Yo quería que a la mina la premiaran igual que al hombre. Si meto el mismo esfuerzo, ¿por qué no me lo reconocen igual?". Una posta que todavía resuena fuerte entre las pedalistas del país.