Leonas con alma sanjuanina: el terruño que nunca se abandona
Paula López, orgullo de San Juan y crack de Banco Provincia, volvió a su tierra para las fiestas y no aflojó ni un poco con los entrenamientos. Junto a su amiga y arquera Lucía Ladrón de Guevara, preparan a full en el terruño mientras el corazón se llena de recuerdos y raíces.
El ritmo frenético del deporte no tiene pausas, y menos para las que vienen con chapa de alto rendimiento. Aunque Buenos Aires haya bajado el ritmo por unos días, Paula López no se quedó quieta. Esta sanjuanina de pura cepa, quien hoy brilla en el poderoso Banco Provincia, volvió a su casa, al calor de la familia y los afectos, para recargar energías y no perder ni un segundo de entrenamiento.
Pero Paula no vino sola: trajo consigo a Lucía Ladrón de Guevara, arquera de Las Leoncitas y compañera de equipo, que además defendió el arco argentino en el último Mundial Junior. Entre amigas y socias de mil batallas, eligieron el Complejo Deportivo La Granja, en el Centro de Educación Física N°20, para elevar la puesta a punto a puro músculo y resistencia antes del regreso a la capital.
Este espacio no es cualquier escenario: un centro público que recibe a dos figuras de la selección nacional, un lujo que refleja el crecimiento del deporte en nuestra provincia y cómo el talento también se forma fuera de las grandes urbes.
Para Paula, cada rutina es un mimo para el alma. Volver a entrenar cerca de los suyos y pisar la tierra que la vio nacer le da una fuerza que va más allá del físico. Para Lucía, la experiencia es un descubrimiento que la fue cautivando día a día, entendiendo por qué San Juan es la joya que su amiga siempre defendió con orgullo.
Entre pesas, tajadas de gimnasia y charlas cómplices, se entrelazan la añoranza y la ambición de dos deportistas que saben que aunque el futuro las llame desde Buenos Aires, el corazón late fuerte por este pedacito de tierra.
San Juan, en estos días, es testigo privilegiado de una historia tejida con raíces, sueños y lealtad. Porque, a fin de cuentas, para las Leonas, el terruño siempre es casa y nunca se olvida.