"Kukitas ya no pueden meter miedo a nadie": Caputo le responde al kirchnerismo por la deuda
El ministro de Economía defendió con uñas y dientes el préstamo REPO por USD 3.000 millones y recordó que el verdadero descontrol del endeudamiento fue cosa del kirchnerismo. Además, aseguró que esta operación permitirá cancelar más deuda de la que se toma justo antes de un vencimiento clave que se viene en enero.
Luis Caputo, ministro de Economía, salió con los tapones de punta para defender el préstamo REPO por USD 3.000 millones que acaba de cerrar con bancos internacionales. Esta plata, dijo, servirá para aligerar un compromiso de más de USD 4.200 millones que vence justo este viernes y le pegó con todo al kirchnerismo, que venía cuestionando la maniobra.
En su cuenta de X, el funcionario no se guardó nada y lanzó: "Ya no engañan a nadie. Deuda tomaban ustedes porque tenían déficit". Y remató con una luz bien santaluceña: recordó cómo antes solían disfrazar el endeudamiento con el famoso "financiamiento neto positivo".
Para que quede bien claro, Caputo tiró números que hablan por sí solos: aseguró que el Gobierno actual cerró el déficit y achicó la deuda consolidada en nada menos que USD 50.000 millones. El préstamo nuevo, lejos de sumar más deuda, es para cancelar parte de la que ya está a punto de vencer: "Tomamos USD 3.000 millones para cancelar USD 4.300 millones. Es decir, cancelamos deuda. Financiamiento neto negativo", explicó sin vueltas.
El crédito, acordado por el Banco Central, tiene un plazo de 12 meses y una tasa anual del 7,4%, bien a tono con los tiempos, y mucho más baja en comparación con operaciones similares de este año. En enero y junio se tomaron otros préstamos con tasas superiores al 8%, y en diciembre el Bonar 2029 tuvo una tasa de hasta el 9,26%.
Aunque el Banco Central no blanqueó oficialmente quiénes prestaron la guita, en los pasillos financieros se comentó que nombres pesados como Citi, JP Morgan, BBVA, Santander, Bank of China y Deutsche Bank estuvieron involucrados. De la idea original de captar hasta USD 7.000 millones, llegaron ofertas por USD 4.400 millones, y el Gobierno eligió cerrar por la suma de USD 3.000 millones, que ya suma tres préstamos bajo esta modalidad desde que Caputo tomó el mando.
La maniobra viene justo antes de lo que llaman el vencimiento más complicado del año, que asoma el próximo 9 de enero: un combo de pagos por un total de USD 4.216 millones, donde más de la mitad son bonos Globales y Bonares, y un tercio está en manos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, lo que le quita algo de presión a las reservas del Banco Central.
El esquema previsto es que el dinero del REPO se quede en el Banco Central, pero que el Tesoro Nacional pueda acceder a los dólares que necesita para cumplir con esos compromisos impiadosos. Y no es todo: también se suman ingresos fresquitos como la compra de dólares en el mercado oficial, más los USD 910 millones que entraron con la ampliación del Bonar 2029 y otros USD 700 millones provenientes de la privatización de centrales hidroeléctricas en el Comahue.
Con toda esta movida financiera, el Gobierno pretende despejar el tablero de vencimientos inmediatos y mantener firme la estrategia de orden fiscal, cuidando que la bola de la deuda no se haga más grande. Una jugada a cara o cruz que tendrá su desenlace en apenas unos días, justo cuando el país más lo necesita.