El ascenso de oro de la Agrupación Sagrado Corazón de Jesús: un salto con garra y corazón
La Agrupación Sagrado Corazón de Jesús del Barrio Escobar logró ascender a primera división en futsal femenino, una hazaña que refleja lucha, sacrificio y un compromiso inquebrantable con la comunidad.
El pasado viernes, en el emblemático estadio La Superiora, las chicas de la Agrupación Sagrado Corazón de Jesús del Barrio Escobar marcaron un antes y un después en el futsal femenino sanjuanino. Tras cuatro años de esfuerzo y sin respaldo institucional, lograron ascender a la primera división, coronando una historia de pura entrega y hermandad.
Para Sandra López, la presidenta del club, esta institución no es solo un equipo que juega a la pelota: "El club es un refugio para mujeres, niñas y madres, un espacio libre donde todas son bienvenidas, sin importar de dónde vienen ni la edad que tengan". Y suma: "Tener metas es vital, y ver a las chicas llorar de emoción después de la victoria demuestra que los sueños se alcanzan con orgullo".
La falta de recursos y un lugar propio para entrenar no frenó a estas guerreras. Sin apoyo económico ni la chance de usar el polideportivo local, a pesar de ser fundadoras, se las ingeniaron para practicar en canchas cercanas. Muchos sacrificios personales tuvieron que hacer las jugadoras para comprarse sus botines o costear el transporte, pero "el valor está en estar siempre de pie y no bajar los brazos", asegura López.
Al frente del plantel, el entrenador Leandro Moreno se destaca por su trabajo ad honorem, aportando no solo su conocimiento sino también facilitando traslados y equipamiento. Ese compromiso se contagia entre las propias jugadoras: la solidaridad es total, ayudándose unas a otras en todo momento, desde compartir viajes hasta banca en las malas.
Como bien refleja el lema que ahora representa a la institución después de esta gran temporada: "Somos pocas pero hicimos historia". Estas chicas demostraron que, aunque el camino sea duro y el bote chiquito, con ganas y trabajo en equipo se puede llegar a buen puerto y celebrar alto la victoria.