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Datos sensibles

Preocupación por la salud mental en Argentina: un intento de suicidio por hora

Entre 2023 y 2025 se reportaron más de 22.000 intentos de suicidio en el país. El 95% de los episodios no fueron fatales, resaltando la urgencia de la prevención y la detección temprana.

Preocupación por la salud mental en Argentina: un intento de suicidio por hora

El Ministerio de Salud de la Nación puso en jaque una problemática sensible con datos que invitan a la reflexión. En un lapso de 944 días (entre abril de 2023 y octubre de 2025), se contabilizaron 22.249 intentos de suicidio en todo el territorio argentino, lo que arroja un promedio que supera las 24 intervenciones diarias.

Este número muestra una leve suba respecto a años anteriores, cuando la cifra rondaba los 22 casos por jornada. Los especialistas advierten que esta alza puede estar ligada tanto a un aumento genuino de los episodios como a una mejora en los reportes obligatorios que ahora capturan con mayor precisión los eventos en guardias y centros asistenciales.

De ese total, el 95% (20.928 situaciones) no terminaron en muerte, mientras que el 5% (1.218 casos) fueron fatales. El trabajo oficial recalca: "Esto representa una razón de 17,2 intentos no fatales por cada suicidio mortal".

¿Quiénes están más expuestos? La data revela diferencias notorias: las mujeres registran más intentos, aunque los varones tienen una tasa de mortalidad más alta, marcando una brecha preocupante entre sexos y edades.

En cuanto a métodos, el informe detalló por género para orientar políticas de prevención específicas: las mujeres suelen recurrir principalmente a la sobredosis de medicación (60%) y luego a objetos cortantes, mientras que los varones optan mayormente por el ahorcamiento o sofocación (39%), seguido del uso de armas de fuego en casos con desenlace fatal.

La mayoría de los hechos (un 85,7%) ocurren dentro de la vivienda, un dato que subraya el rol crucial que tiene el entorno familiar para detectar señales y actuar a tiempo.

Además, entre quienes intentaron quitarse la vida, un 40% ya tenía diagnóstico previo de salud mental o antecedentes similares, y un 25% presentaba consumo problemático de sustancias, principalmente alcohol y cocaína. Más de la mitad (54,7%) requirió internación inmediata tras el episodio.

El propósito de hacer públicos estos datos tan delicados es romper con el silencio y el estigma que rodean al tema. Los especialistas coinciden en que hablar sobre el suicidio con responsabilidad no provoca un efecto contagio, sino que posibilita que personas en crisis se animen a buscar ayuda profesional antes de dar un paso irreversible.

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