Un ladrón sanjuanino golpeó a un policía y terminó pagando $30.000 para zafar
Rodrigo Fernández quisó robar varillas y terminó lastimando a un efectivo y rompiendo su equipo, pero la justicia le dio una pena benévola.
El barrio Las Alondras de Chimbas vivió una noche para el infarto a fines de diciembre pasado, cuando un intento de robo en una casa en construcción se volvió una escena de locos: chusmas armando bardo, vecinos que frenaron a la policía y un agente lastimado en el medio del tango. El escaparte de esta película es Rodrigo Maximiliano Fernández Laciar, que terminó pagando una multa de 30 mil pesos y haciendo tareas para la comunidad para zafar de la fría celda.
La historia cuenta que el 29 de diciembre de 2025, tipo 8 de la noche, un transeúnte pilló a dos tipos cargando varillas de hierro que sacaron de una obra. El buen samaritano rápidamente llamó al 911. Al llegar los uniformados, uno escapó como alma que lleva el diablo, pero Fernández se metió en una casa de calle Mendoza tratando de esconderse como un gato rabioso.
Adentro, la cosa se puso fea cuando los vecinos intentaron organizar un muro humano para no dejar entrar a los policías. Eso no detuvo el operativo y en la habitación, detrás de una puerta de armario, encontraron a Fernández que, ni lerdo ni perezoso, se puso en modo agresivo y peleó con los agentes. El resultado: un policía con golpes leves en los brazos y un equipo de comunicación hecho bosta.
Tras reducirlo, los oficiales tuvieron que escabullirse rápido porque los ánimos no eran para nada tranquilos. La investigación reveló que los chorros habían trepado muros de más de tres metros y alambrados para llegar a la obra y sacaron las varillas pasando por debajo del portón, sin romper nada de la propiedad.
Este rebusque quedó bajo la lupa del fiscal Fernando Bonomo, con cargos que incluyen hurto agravado por escalamiento en grado de tentativa, atentado a la autoridad, lesiones leves y daño agravado. La justicia, mostrando cierta mano suave, dio la suspensión de juicio a prueba por un año y estableció que Fernández tiene que colaborar con la comunidad siete meses cumplimentando 70 horas de tareas, además de aportar simbólicamente esos 30 mil pesos a merenderos del lugar.